sábado, 17 de septiembre de 2016

Proceso de paz en Colombia 2016, del plebiscito y campañas a favor y en contra

Proceso de paz en Colombia 2016, del plebiscito y campañas a favor y en contra. Hay una campaña mediática que pretende crear disensión dividir a la opinión colombiana.
De un lado están los filósofos oficialistas, el séquito de Juan Manuel Santos. Y los tildo de filósofos no porque crea que son una lumbrera del pensamiento abstracto y reflexivo. No. Para nada. Porque pretenden vendernos la falacia de la paz o nada, usando citas célebres de grandes pensadores de la antigüedad traídos muy fuera de contexto.
Por otro lado están los uribistas y su discurso que este proceso está viciado de errores y dando a entender que el que ellos llevaron a cabo fue un dechado de aciertos, estratégicos y políticos.
Bueno, pues resulta que solo soy un ciudadano que no le gusta sentirse usado ni inducido por publicidades engañosas, que no voté ni por unos ni por otros (porque no me convencieron con sus patrañas ideológicas tradicionales, solo cambiaron de trapo) y que no le importa si su opinión no es la de la mayoría.
Respeto mucho a tirios y troyanos, por supuesto; tengo amigos en ambos bandos. Pero quiero hacer una reflexión muy objetiva, más allá de afectos y grupos políticos.
Aquí no está en juego la paz de Colombia, sencillamente porque es algo etéreo como concepto, porque es más un ideal que una realidad. Aquí está en juego la decisión sobre el proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, pactado en Cuba.
Hecha esta precisión, decir que el plebiscito fue el mecanismo que decidieron las partes negociadoras para salir apresuradamente de esta "papa caliente". No es participativo ni inclusivo, no se permite disentir parcialmente, solo se puede dar el si o el no, punto. Pero era la manera más rápida y práctica para firmar a como diera lugar estos acuerdos y meter en política a los alzados en armas de dicho grupo.
Se nos olvida que hay puntos positivos de los acuerdos, claro, pero hay otros adefesios que no caben en la cabeza de ninguno (bueno, si, en la de los asesores del gobierno).
Que no habrá impunidad; por supuesto que técnicamente no la habrá porque los señores tendrán un castigo que los entendidos llaman transicional, que traducido al lenguaje de la calle significa, simbólico, de mentiras, estimulante para que las nuevas generaciones entiendan que delinquir si paga. Sujetos acusados de crímenes de lesa humanidad, de cientos de asesinatos que con una palmadita y unos meses veraneando en zona rural de Colombia ya tendrán restablecidos sus derechos políticos más un dinero para incentivarlos a ingresar a la vida civil... ¿en qué país se ve esto? No se, ¿en Colombia?
Presuntamente si no se hubiera pactado esto no habría habido acuerdos. Por favor, una rebaja de penas del 40% o aún del 50%, habría sido un excelente punto de partida al menos en mi imaginario cultural.Siento que fueron excesivas concesiones. ¿Pero quién soy yo para influir en las decisiones de los mandamases de mi patria?
...
Ah, y de paso recordar que fue el régimen de Castro, en Cuba, quien apoyó desde sus inicios a la guerrilla comunista colombiana a lo largo del tiempo y hasta el presente. Que no alardeen de altruismo o héroes ni posen para la foto. Tienen una deuda histórica con Colombia de difícil pago.
Yo veo a los grupos políticos que quieren llevarnos a las urnas, haciendo en realidad, proselitismo para medir fuerzas de cara a la contienda electoral presidencial del 2018.
¿Que ganan o pierden ellos? Dinero, de impuestos, de ayudas internacionales, de préstamos dizque para la paz.Este asunto nos costará un raudal de billetes y, seguramente los indigentes de las FARC no tendrán como contribuir ni tan siquiera con el 0.000000001%.Paradojas; negociaciones entre "bomberos", que no precisan pisarse las mangueras.

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