miércoles, 1 de abril de 2015

Francisco Jose de Caldas-historia-biografia

Vamos a desandar nuestros pasos y a elaborar una biografia de Francisco Jose de Caldas, lo más completa posible.Acompáñenos por favor.
Francisco José de Caldas[1] nació en el año de 1768[2] en la ciudad de Popayán, siendo hijo de don José de Caldas y doña Vicenta Tenorio.

Ya en 1788 fue recibido como colegial en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, para estudiar jurisprudencia (a sugerencia de su padre), aun a pesar de inclinarse por las matemáticas, las ciencias, la física y la astronomía.

Habiéndose graduado,Caldas regresa a Popayán en 1791, leyendo en el Seminario la Cátedra de Derecho.
Por esos días escribirá, lo que se ha dado en llamar “Educación de Menores”, un compendio de normas para hacer de los hijos, ciudadanos de bien[3]. No obstante durante este tiempo no perdió de vista su afición a la astronomía[4].

En julio de 1795, Francisco José de Caldas, debido a la mala situación económica de la familia[5], decide dedicarse al comercio, viajando por Neiva y Timaná, La Jagua y llegando a Santafé, dedicándose sus actividades mercantiles y buscando libros, comprando una brújula, un barómetro de mar, dos termómetros y un octante de reflexión[6]. Debiendo ir por cuestiones de negocios a Timaná, decide hacer una Relación de viaje y una carta geográfica de las zonas por donde pasase.
El 1 de octubre de 1796 sale de Santafé, llega a la Mesa dos días más tarde, tomando datos de sus aparatos; el día 11 arriba a Las Juntas (hoy Apulo o Rafael Reyes), luego pasa a Agua de Dios, Santa Rosa (Suárez) y Prado[7].

Prosigue su periplo observando y tomando atenta nota de la flora y la fauna. Acaso por esos años confeccione la “Carta del Río Grande La Magdalena desde sus fuentes hasta el 4º de longitud”[8], o sea hasta Purificación. Este mapa sería publicado por Humboldt como complemento al que él mismo haría desde Purificación hasta su desembocadura.
En Febrero de 1797, Francisco Jose de Caldas llega a su natal Popayán, donde construye un gnomon[9]de madera de diomate, un cuadrante solar de anteojo acromático, un sextante y un pequeño telescopio.
Para agosto del año 1800 ya tiene enardecida su pasión por la botánica.

En 1801 le publican en el periódico de Santafé, el “Correo Curioso”[10], la “Observación sobre la altura del Cerro Guadalupe que domina esta ciudad, dirigida a los editores del correo curioso”.
Es a partir del 5 de agosto de 1801 que empieza su amistad epistolar con Mutis, el director de la Expedición Botánica.[11].
El 11 de agosto de 1801 parte hacia Quito, en calidad de abogado familiar, debido a un pleito que amenazaba el patrimonio de la familia Caldas y es en Quito donde debe ventilarlo, ante la Real Audiencia de esa ciudad.
Con todo y eso, para el sabio Caldas cada viaje era una aventura del saber; nuestro inquieto payanés prosigue su labor de observador de la naturaleza y de sus regularidades físicas, químicas, botánicas y biológicas.

El 31 de diciembre de 1801 sale hasta Ibarra al encuentro de Humboldt y de Bonpland. Los tres tenían referencias mutuas de sus trabajos naturalistas y geográficos. El intercambio intelectual de estos científicos fue pródigo y desbordante, tanto que programaron una expedición conjunta por los alrededores de Quito, para el mes de febrero del año 1802. Estos vaivenes y acercamientos hicieron que nuestro astrónomo y sabio Caldas, acariciara la idea de acompañar al barón Humboldt en futuras excursiones; no obstante en abril se entera que el sabio prusiano prefiere laborar en soledad[12]. Igual siguieron intercambiando correspondencia. Caldas prosigue entonces su exploración y meticulosa toma de apuntes sobre los alrededores. Así mismo trabajaba sobre un nuevo método para medir la altura de las montañas por medio del termómetro y el agua hirviendo. ¿Hipsometría? Sí, así es; conociendo la temperatura de ebullición del agua, podía determinar la presión atmosférica y, sabiendo este dato, determinaba la altitud del lugar[13].
Sabedor de los trabajos de Caldas, Mutis lo incorpora a la Expedición Botánica, recibiendo el encargo de estudiar comparativamente las Quinas en el Ecuador. Caldas recorre para cumplir su empresa, el sur de Quito, la gobernación de Cuenca, el departamento de Loja, donde se daba este febrífugo. Pero fuera de su misión puntual descubre nueve o diez especies del género Besterias (un antídoto eficaz contra el veneno de las serpientes), estudia los Ullucos tuberosus así como la Cordovea prolífica y otra cantidad de investigaciones interesantes en el plano natural.
El 14 de julio de 1803 salió Caldas a recorrer el camino de Quito a las costas del Pacífico, por Malbucho, colectando plantas, describiéndolas. Enferma de terciana[14] y debe regresar el sabio Caldas a Quito, lamentando no haber podido seguir hasta el Chocó. Su reposo duró hasta mayo de 1804.
Prosigue sus andanzas, pasa por Cuenca expandiendo su herbario y sus estudios. Para ese año de 1804 calcula para esa región, que tendría unos 10.000 habitantes entre blancos y mestizos varones así como unos 2.991 indios tributarios, para un total aproximado de 19.000 habitantes.

En el año de 1805 se dedica a ordenar sus apuntes y a preparar su Memoria sobre el estado de las Quinas en general y en particular sobre la de Loja.
El 28 de marzo sale rumbo a Popayán, a donde arriba Caldas el 20 de mayo de 1805, haciendo una escala en tanto llegaba hasta Santafé-el 10 de diciembre- para presentar sus informes al Señor Mutis. Llega a la capital del virreinato con 16 cargas de material, entre herbario, papeles con descripciones, dibujos de plantas, semillas y cortezas útiles, muestras minerales, datos para trazar el mapa del virreinato, etc.
Llegado a Santafé se le encarga la dirección del Observatorio Astronómico que había sido terminado el 20 de agosto de 1803. “Comienza así una etapa de su vida, tranquila y apacible, durante los cuales dio los principales frutos de su intelecto”.
Aún así, el 11 de agosto de 1806 el sabio Caldas partió de Santafé a recorrer los montes de Zipacón, Anolaima, Mesa de Juan Díaz y de Limones, Melgar, Cunday, Pandi y Fusagasugá, con el propósito de completar sus conocimientos en relación con las quinas. En 1807 hace una medición de la altura del salto del Tequendama: 175,2 metros, a diferencia de la de Humboldt en 1801 que había medido 176 metros.
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El semanario del Nuevo reino de Granada fue una publicación donde el Sabio Caldas dio a conocer sus escritos.
El día 3 de enero de 1803 salió el primer número; cada uno de ellos tenía ocho páginas de formato igual y se dedicaba a la divulgación científica, con énfasis local y patriótico; Francisco José de Caldas era el editor.
Allí publicó entre otros escritos, el Sabio Caldas:
Estado de la geografía del virreinato de Santafé de Bogotá, con relación a la Economía y al comercio; Descripción del Observatorio astronómico de Santafé de Bogotá situado en el jardín de la Real Expedición Botánica; observaciones meteorológicas para el año 1808; Del influjo del clima sobre los seres organizados; Instrucción para el uso del octante Hadley; artículo necrológico del señor J. C. Mutis[15]; Notas meteorológicas. Pero también publicó allí Caldas, una obra llamada “Geografía de las plantas o cuadros físicos de los Andes equinocciales y de los países vecinos, levantado sobre las observaciones y medidas hechas sobre los mismos lugares desde 1799 hasta 1803 y dedicado, con los sentimientos del más profundo reconocimiento al ilustre patriarca de los botánicos, don José Celestino Mutis, por Federico Alejandro, Barón de Humboldt”; el científico prusiano le envió el manuscrito a Mutis, lo tradujo Jorge Tadeo Lozano y fue publicado con prólogo y notas de Caldas, entre abril y junio de 1809.

Al fallecer don José Celestino Mutis queda encargado de la expedición Botánica el sobrino del mismo, Sinforoso Mutis, haciéndose cargo además de la sección de flora; Caldas se apersonó de la sección de astronomía y Geografía[16]; Jorge Tadeo Lozano de la de zoología y Salvador Rizo de Pintores.
El 2 de enero de 1809 lo sorprende la muerte de su padre don José Caldas; para marzo de ese mismo año sabemos que también recibe la cátedra de una clase elemental de matemáticas establecida en el Colegio del Rosario, con 200 pesos de renta[17].
Debido a la publicación del Semanario del Nuevo Reino de Granada tuvo fuertes críticas entre sus contemporáneos.


Preludios de la independencia


Como ya es de todos sabido, Francisco José de Caldas fue uno de los precursores de la independencia de Colombia. ¿Cómo fue su participación?
El sabio Caldas prestaba las salas del observatorio para que allí se reuniesen Camilo Torres[18], Luis Caicedo y Flórez, José Acebedo y Gómez[19], Antonio Nariño, Antonio Baraya, Joaquín Ricaurte y Torrijos, los canónigos Andrés Rosillo y Baltasar Miñamo, Joaquín Camacho, José Ignacio San Miguel y otros muchos.

¿Por qué escogieron estos edificios? La periferia del Observatorio Astronómico era solitaria, muy separado de las vías públicas (actual calle 8 y carrera 8), “por una pared de tierra cubierta con tejas de barro cocido. Sobre la calle no había puerta alguna. En la carrera, la pared se extendía en el área que luego ocupó el Teatro municipal, hoy derrumbado, y sobre ella se abría una puerta, cuya única llave guardaba Caldas”.
Las anteriores circunstancias, sumadas a la amistad que había entre don Luis Caicedo y Flórez y José Antonio Ugarte, alcaldes elegidos por el Ayuntamiento el 1 de enero de 1809, hizo sentir a los “conspiradores” que gozaban de completa seguridad.
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A finales de 1809 decide Francisco José de Caldas escoger esposa entre las payanesas: “No he buscado belleza ni riquezas; virtud, nacimiento, esto basta a todo corazón bien formado”. Comisiona a sus amigos del Cauca para tales menesteres. Por ese conducto, don Agustín Baraona le sugiere a su sobrina Manuela Barahona (o Barona o Baraona) como novia, se la describe en términos elogiosos en su misiva y Caldas accede a esta novia epistolar. El 6 de Febrero de 1810 le anuncia a doña Manuela que le ha dado el poder a su amigo Antonio Arboleda para que en su nombre contraiga matrimonio:
“Todo está hecho, mi adorada señora. El amor es activo, y vuela en sus acciones. Ahora todo está en sus manos; usted puede fijar el día dichoso, el día memorable, día feliz en que Caldas pertenezca enteramente a usted. Sí señora, ponga usted cuanto antes la cadena a nuestros corazones; únalos y fíjelos para siempre. A usted le dejo la libertad de elegir nuestros padrinos y el Ministro que debe autorizar nuestro contrato…..”

Lo normal hubiera sido que Francisco José de Caldas corriera presuroso, personalmente a contraer nupcias con la dama señalada. En carta del 6 de mayo se disculpa debido a la cantidad de obligaciones que le atan a la capital; parece que no hacía muchos días que pudo ver a su novia en un retrato y quedó más prendado de su belleza.
Muy el 13 de mayo se celebra el matrimonio en la Catedral de Popayán, oficiado por el Cura Rector Francisco Mosquera y Bonilla, siendo padrinos de la boda don Agustín Barona y doña Vicenta Tenorio, actuando como testigos el alférez real don Antonio Tenorio y don Francisco José Arboleda.
Francisco José de Caldas solicita entonces (en cartas del 6 y 20 de junio de 1810) que Manuela Barahona se desplace entonces a Santafé, que él saldrá a su encuentro el día 7 de Julio a encontrarla a La Plata. Pero a raíz de los sucesos del 20 de julio de 1810, en los que según veremos tuvo alguna complicidad el sabio Caldas, incumplió la cita y solo después de agosto parece que salió a encontrarla a La Mesa.
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Francisco José de Caldas tuvo injerencia directa en los actos previos y en el mismo 20 de julio de 1810.
Efectivamente el sabio Caldas proseguía sus estudios y participaba activamente en las reuniones clandestinas del Observatorio Astronómico. Fruto de esas reuniones, se comisionó a Pantaleón Santamaría para que fuera hasta la tienda de José Gonzáles Llorente [20], ubicada en la primera calle real, sobre las once y media del día 20 de julio, a solicitar un ramillete (o florero) para adornar la mesa del banquete que e iba a ofrecer al Comisario regio, don Antonio Villavicencio. Al rehusarse el señor Llorente en términos groseros y despectivos hacia los criollos, el rumor se fue expandiendo y grupos de neogranadinos se enardecían. Se dice que Francisco José de Caldas, presuntamente ignorando lo sucedido [21] hizo una cortesía al señor Llorente, siendo reprendido por don Francisco Morales, siendo esta la chispa que inflamó el incendio. Se agolpó en tumulto el pueblo que vociferaba indignado; el señor Llorente tuvo que refugiarse en casa de don Lorenzo Marroquín.
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El diario político de Santafé de Bogotá, fue un papel periódico autorizado por la Junta, en agosto de 1810, promovido por Francisco José de Caldas y Joaquín Camacho. Para tal fin les prestaron $2.000 a ser reintegrados con los productos de la impresión de los primeros seis meses.
Fue entonces el diario político de Santafé de Bogotá el primer periódico de la República[22]. En dicho diario se narraba la historia del movimiento independentista, se publicaban noticias económicas y políticas, así como se divulgaban los actos de gobierno de la Junta Suprema.

Parece que económicamente le fue mal al diario político de Santafé de Bogotá porque Caldas ni Camacho pudieron pagar la suma prestada[23], y, solo hasta cuando el Congreso de 1821 declaró condonada esta deuda, quedó finiquitado este asunto.
El 23 de Julio de 1811 nace el primogénito de Francisco José de Caldas y Manuela Barahona, al que pusieron por nombre, Liborio María. Por este tiempo se dedica este prócer de la independencia a estudiar y a aplicar, para la defensa de la patria[24], fortificación y artillería, aun a pesar de no tener buenas relaciones con el presidente Lozano[25]. Pero no era el único. Antonio Nariño lideraba la oposición a la labor de este señor Lozano, desde su célebre periódico, La Bagatela. Se convocan los poderes públicos y en sesión del 19 de septiembre, los inconformes lograron que el presidente dimitiera, sucediéndole el vicepresidente José María Domínguez, quien también renunció. Antonio Nariño es elegido entonces para dirigir el Estado de Cundinamarca por tres años[26]. Uno de sus primeros actos de gobierno fue organizar el cuerpo de ingenieros para los traslados de topografía; Francisco José de Caldas fue el capitán de este grupo. Antes de partir a esta misión, deja redactado el folleto: Almanaque para la Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada para el año bisiesto de 1812, tercero de nuestra libertad.

Haciendo parte de las tropas enviadas a Tunja, marcha aun a pesar de no estar de acuerdo con la confrontación armada entre compatriotas, ni, por supuesto, con la actitud tiránica de Nariño[27]. Durante la expedición prosigue sus estudios geográficos y sus apuntes naturales.
Baraya decide apoyar la causa que quería reunir el congreso, para instalar un gobierno soberano, desacatando las órdenes de Nariño y poniéndose al amparo del gobierno de Tunja; en esto fue seguido por sus oficiales-entre ellos Francisco José de Caldas[28]-, renunciando a sus empleos y grados.
Nariño recibe entonces atributos de dictador para tomar medidas frente a la insurrección en Tunja. Envía un grupo de 800 hombres bien equipados a enfrentar a los rebeldes. Ante el amago de guerra civil (1812), los diputados reunidos en Ibagué nombran una comisión para que mediara, inútilmente. El 25 de junio de 1812 Nariño y sus hombres ocupan Tunja, en tanto Antonio Baraya lograba la plena independencia del Socorro. Ante la difícil disyuntiva se acuerda dejar reunirse al Congreso formalmente, unir armas frente a los españoles y la promesa de olvidar lo pasado. Mientras tanto, el Congreso pidió al gobierno la imprenta que pertenecía a Caldas- y que él mismo había cedido a esta entidad para que se hiciera cargo de los créditos con que estaba gravada a favor del gobierno-. Para agosto, su esposa da a luz una hija, Ignacia, quien fallece poco tiempo después. Luego de esta desgracia, la esposa de Caldas es vuelta rehén junto con la hija del Gobernador Niño.

El 4 de octubre de ese año se instala en Villa de Leiva el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, quien entre otras cosas ordena dejar libres a estos dos rehenes al gobierno de Cundinamarca, y, nombra a Francisco José de Caldas como Teniente Coronel y miembro de la comisión militar. Pero la calma entre los bandos enfrentados duró poco. El Congreso solicitaba a Cundinamarca volver a un gobierno representativo, con división de poderes; esto molestó a Nariño quien toma la decisión de no dejar que Cundinamarca hiciera parte de las Provincias Unidas. Esto precipitó la guerra. Hubo combates en Ventaquemada donde pierden las fuerzas centralistas desplegándose hacia Santafé. Este movimiento lo acompañó de sendas cartas tratando de capitular en los mejores términos, pero Baraya no aceptó, sintiéndose capaz de tomar a Santafé.

En la mañana del 9 de enero de 1813 hubo el enfrentamiento, entre San Victorino y San Diego y luego de dos horas de intensa lucha obtuvo el triunfo Nariño, tomando como prisioneros a Santander y Rafael Urdaneta entre otros. El gobernador interino de Tunja, José Manuel del Castillo y Rada, acepta el establecimiento de un único gobierno central y la suspensión de las armas. Pero Francisco José de Caldas temía las persecuciones del régimen y se marcha hacia el occidente del país[29]. Llega a Antioquia donde el gobernante Juan del Corral quien le alienta a abrir la Escuela de Ingenieros militares[30]. Gracias a las investigaciones de Caldas se descubren nitros[31] en ese territorio y se dispone entonces la construcción de una “fábrica” para tal fin, siempre bajo la orientación del Sabio Caldas. Así mismo levanta el plano para la construcción del camino al Chocó.
Pero los españoles no estaban quietos; liderados por Sámano ocupaban gran parte de la provincia del Cauca (1813). Recibe entonces Francisco José de Caldas la misión de fortificar los pasos del río Cauca llamados la Cana y Bufu, que cumple eficientemente.
En 1815 no solo dirigía la fabricación de pólvora sino que se dio la tarea de fundir y taladrar fusiles; pero también terminaba sendas máquinas para acuñar moneda. Escribe también “Lecciones de fortificación y arquitectura militar dictadas en la Academia de Ingenieros de Medellín, por el coronel ingeniero general Francisco José de Caldas”.
El gobierno nacional, establecido en Santafé desde los primeros días de 1815, le hace la invitación formal para que funde allí una Escuela militar, para que continúe su “Atlas de la Nueva Granada” que había quedado inconcluso, entre otras cosas.
Finalizando 1815 los españoles emprenden a cabalidad la reconquista del territorio. El 6 de diciembre Pablo Morillo ocupa a Cartagena e inicia la invasión del interior. «Tan crítica era la situación que el Congreso dispuso abrir negociaciones con los Jefes expedicionarios para entregarle de nuevo el Gobierno del país, en las condiciones más suaves y más provechosas para los pueblos.»
En Marzo de 1816, Caldas recibe el encargo de fortificar los caminos de Guanacas y Quindío que cruzan la cordillera central; fue asignado al ejército del Norte. Pero los resultados de la guerra eran favorables a los españoles, tanto que el 6 de mayo de 1816 entraron en Santafé. Nuestro prócer, Caldas, marcha hacia Popayán que todavía estaba libre, pero también habría de caer a los pies de Sámano. Trata de ocultarse en la hacienda Paispamba junto a otros patriotas; allí es arrestado por Simón Muñoz[32] y luego enviado a Santafé[33] a comparecer ante el consejo de guerra.

Francisco José de Caldas fue juzgado sumariamente, en la tarde del 28 de octubre, actuando como defensor el oficial del Batallón Tambo, Braulio Molina, y, siendo condenado a muerte. El 29 de octubre de 1816 en la mañana, Caldas hace su testamento. Llegada la hora de cumplir su condena, sale de su cárcel, en el Colegio del Rosario, en compañía del poeta y militar José Miguel Montalvo, su coterráneo Francisco Antonio Ulloa y el catalán republicano Miguel Buch. Los escoltaban los hombres del batallón Tambo. Fueron llevados a la vieja plaza de San Francisco. Francisco José de Caldas muere al recibir ocho impactos de bala, siete en la espalda y uno en la región occipital.

[1]Joseph.
[2]Posiblemente el 4 de octubre, día de la fiesta de San Francisco.
[3] Muy seguramente estas ideas expuestas por Caldas estén en completo desacuerdo con las teorías modernas de pedagogía.
[4]Una materia difícil de aprender y ejercer dadas las condiciones de aislamiento de la provincia, de la escasa bibliografía disponible y la parquedad de elementos y recursos disponibles para su óptimo desempeño.
[5] Y a su delicado estado de salud.
[6]Un instrumento para tomar ángulos; es el directo precursor de los sextantes.
[7]Hizo un mapa del río prado desde el caserío hasta su desembocadura en el Magdalena.
[8]Entre Honda y El Espinal según Humboldt.
[9] Antiguo instrumento de astronomía, compuesto de un estilo vertical y de un plano o círculo horizontal, con el cual se determinaban el acimut y altura del Sol, observando la dirección y longitud de la sombra proyectada por el estilo sobre el expresado círculo.
Indicador de las horas en los relojes solares más comunes, frecuentemente en forma de un estilo.
DRAE, 1992.
[10]Periódico dirigido por los señores Lozano y Azuela.
[11]Bateman, Alfredo D. (1998). Francisco José de Caldas - El hombre y el sabio; su vida y su obra. Biblioteca Banco Popular volumen 79, Cali Colombia, 1978.
[12] Se aduce que la personalidad de Caldas y el ilustre extranjero eran muy distintas.
[13] El sabio Caldas se apoyaba en las experiencias de Pascal y de Torricelli para tales emprendimientos.
[14] La terciana es una suerte de fiebre palúdica en que los accesos febriles dan cada 48 horas. Espasa Calpe, S.A. Diccionario Espasa de medicina 2000.
[15] «El 11 de septiembre de 1808, el mismo día en que pomposamente se celebraba en Santafé la jura de Fernando VII, y siendo las tres de la mañana, falleció en la misma ciudad el sabio José Celestino Mutis».
[16] En vida le había manifestado don José Celestino que él, Caldas habría de ser su sucesor y confesor político, depositario de todos sus manuscritos y libros, así como de su riqueza. Lastimosamente no le alcanzó la vida para escribir y legalizar tal pretensión.
[17] Que sumados a los 1000 que recibía de la Expedición botánica le permitían mantenerse.
[18] Vecino de las instalaciones del Observatorio, en la calle 8 (entonces llamada de El Chocho). Desde allí redactaría su famoso Memorial de Agravios.
[19] En algunos textos lo escriben como Acevedo.
[20]Español, amigo de la clase dirigente y del estado político vigente en esa época.
[21] A ver, el señor debía marcar horario en su Observatorio Astronómico. ¿Qué hacía antes de horas de almuerzo por ese sector? ¿Porqué, sino estaba todo preparado de antemano, no dejaba Santafé, como había prometido, para atender su compromiso con doña Manuela Barahona?
[22] Su presentación era pequeña, pliego de 4 páginas, en 8º; tuvo 46 números, siendo el último la edición correspondiente al 1º de febrero de 1811.
[23] Ni mucho menos los herederos de estos próceres que quedaron en la miseria.
[24] En este caso puntual el Estado de Cundinamarca.
[25] Ambos excompañeros de la Expedición Botánica.
[26] Era partidario de un gobierno central fuerte, en tanto sus opositores deseaban ver cuanto antes el Congreso (reunido informalmente en Ibagué) instalado. Creía que la provincia de Santafé debía comprender los corregimientos de Mariquita y Neiva, Tunja, Socorro y Pamplona, luego de lo cual, Cundinamarca entraría en la confederación de Provincias. Con algunas regiones como el cantón de Neiva, Timaná y Purificación no tuvo inconveniente. El Socorro se quiso resistir pero por las armas fue controlado. Pero Tunja, guiada por el gobernador Juan Nepomuceno Niño tampoco accedía a las ideas expansionistas de Nariño. Fueron enviadas tropas al mando de Baraya, quien logró en primera instancia que el cantón de Sogamoso se uniera a Santafé.
[27] Es más, pareciera apoyar irrestrictamente el régimen federalista.
[28] Y el entonces subteniente Francisco de Paula Santander, quien actuó como secretario de lo acordado.
[29] Tenía entre sus planes obtener algún dinero, ir hacia Cartagena y partir hacia otro país.
[30] El sueldo anual percibido por Francisco José de Caldas era de $2.400 .
[31] Primer elemento de la pólvora.
[32] Quien ofrece dejarlo libre y marchar a Quito, pero Caldas no deseaba beneficios personales sino para todo el grupo.
[33] Rumbo hacia esa ciudad, en La Mesa de Juan Díaz, envía una desesperada carta al señor Pascual Enrile, general jefe del estado mayor con fecha del 22 de octubre de 1816, donde, palabras más, palabras menos, «pide misericordia por su vida, empeñado ante todo, aun sacrificando sus ideas patrióticas, en salvar su obra científica.»Su carta no surtió efecto.

Ediciones 2011-14-15


Bogota, Cundinamarca Colombia
Ver también: Historia de Antonio Nariño

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