martes, 31 de marzo de 2015

20 de julio 1810 historia de Colombia

20 de julio 1810, fecha clave en la historia colombiana; por eso viene para este blog, porque hay mucha hambre de conocer de primera mano los sucesos de esa fecha.
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13 de Mayo de 1810, Santafé.
Llega a la capital las cabezas de los jóvenes patriotas José María Rosillo y Vicente Cadena, ejecutados en Pore(un lugar en Casanare, llanos orientales) debido a su insurrección al régimen realista. Ambos procedían de la Provincia del Socorro y fueron nutridos por las mismas ideas de los comuneros que en 1781 pretendieron alzarse contra la tiranía de los reyezuelos aldeanos. A ellos se unió un vecino de Girón llamado Carlos Salgar.
Obviamente fueron acallados por el sistema hispano y castigados con la pena de muerte.
Fue el ilustre Camilo Torres Tenorio quien halló inconsistencias jurídicas en tal ejecución sumaria: por ejemplo, la Real Audiencia designó tan solo a un letrado para juzgarlos y dar sentencia, cuando el conducto regular de la legislación vigente en ese instante exigía tres letrados; tampoco hubo abogado defensor ni se les oyeron los descargos.

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9 de julio de 1810, El Socorro.
Al pasar tres socorranos por la calle del cuartel a primeras horas de la noche, reciben la orden de detenerse; varios curiosos se unen al tumulto cuando una descarga de fusilería tiende sin vida en el suelo a ocho de los circunstantes.
Extraño suceso en El Socorro, donde la fuerza pública sorprende en una calle mal alumbrada a gentes indefensas, máxime dadas las condiciones tirantes entre los criollos de El socorro y su corregidor don José Valdés.
La gente salió de las casas y se aglomeró en la plaza principal, donde permanecieron varias horas lanzando abajos al mal gobierno y al corregidor.
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10 de julio, 1810, El Socorrro. Temprano en la mañana del nuevo día, dos manifestantes más fueron muertos por la fusilería española. El pueblo hervía de ira; pero no solo El Socorro, al mitin se unieron pobladores de otras aldeas.
Huyendo de las masas enfurecidas, el corregidor José Valdés Posada, el teniente Antonio Fominaya, sesenta veteranos de la guarnición, varios reclutas y paisanos adictos al régimen se van al Convento de los religiosos capuchinos. La turba, como 8.000 hombres, asedia el mencionado edificio y al cabo de las horas los realistas se rinden. El Corregidor fue cargado con grillos.

Miguel Tadeo Gómez Plata y Pedro Ignacio Fernández en alocución a la muchedumbre los incitan a mantenerse levantados defendiendo sus derechos[6].
El pueblo procede entonces a elegir un gobierno provincial del Socorro, integrado por lo más granado del cabildo local, a los que se anexarían: el doctor José Ignacio Plata, cura de Simacota; el doctor Pedro Ignacio Fernández; don Miguel Tadeo Gómez, don Ignacio Carrizosa, don Javier Bonafont y don Acisclo Martín Moreno. Dentro de la línea ideológica en boga, juraron fidelidad a Fernando VII y estar dispuestos a someterse aun a la fuerza contra las “pretensiones inevitables del virrey”. Procede entonces el cabildo a comunicar lo ocurrido al virrey y al cabildo de Santafé, invitando a los cabildantes santafereños a formar su propia junta y convidaba a don Antonio Amar a ser consecuente con la causa rebelde.
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Respecto al 20 de Julio de 1810, fecha que conmemora el grito de independencia de la Nueva Granada, en la actual Colombia, vamos a tomar detalles pintorescos[1].
Por ejemplo, habían ciertas consignas y lemas en boga durante estos tiempos, como: “Se obedece, pero no se cumple”. Los encomenderos rechazaban la política de la monarquía española a favor de los indios.
“Viva el Rey, muera el mal gobierno”.

Se considera como célebre también la respuesta que dio José Gonzáles Llorente[2] a los criollos el 20 de Julio de 1810, cuando le solicitaron un florero para adornar la mesa en el festejo a Antonio Villavicencio, comisionado del Consejo de Regencia de España[3]: “me cago en Villavicencio y en todos los americanos”.

No menos sempiternas son estas líneas de la arenga dada por José Acevedo y Gómez, al pueblo de Santafé en el cabildo abierto de ese 20 de Julio: “Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan”.

Traigamos a colación también que en el acta de ese 20 de Julio se consignó el principio de “los derechos imprescriptibles de la soberanía del pueblo”. Dejaba claro así mismo que solo entregaría el gobierno de la Nueva Granada al rey de España Fernando VII, “siempre y cuando venga a reinar entre nosotros”[4].
En todo caso el movimiento popular de 1810, impuso una Junta Suprema de gobierno, compuesta por criollos (españoles nacidos en América) que depuso al virrey y a la Real Audiencia. Esta junta al comienzo estaba presidida por el virrey y proclamó fidelidad a Fernando VII. Lo importante del movimiento de Santafé es que no se hizo contra las autoridades locales, como si lo hicieron los movimientos de Cartagena, Pamplona y Socorro; su objetivo fue rebelarse contra las máximas autoridades coloniales de la Nueva Granada. [5]

[1] Todo el movimiento de 1810 giró en torno a los cabildos y la decisión indomable de los criollos de independizarse. Todo empieza por provincia y solo en última instancia explota en la capital. El 22 de mayo de 1810 el cabildo de Cartagena establece una Junta de Gobierno en nombre del rey Fernando VII. El 14 de Junio el movimiento revolucionario en Cartagena depone al gobernador Francisco Montes. El influjo revolucionario prosiguió en Cali el 3 de junio de 1810; pasa luego a Pamplona, donde el 4 de julio María Agueda de Villamizar, hija de esa ciudad, desposee del bastón de mando al corregidor Juan Bastús y Falla quien fue desplazado en sus labores por la Junta de Gobierno. El 10 de Julio de 1810, la provincia del Socorro también reemplaza al corregidor, en este caso José Valdés Posada.

Ahora , si hemos de ser justos, podemos ver el germen revolucionario ya desde el 20 de noviembre de 1809 cuando Camilo Torres redacta la “Representación del Cabildo de Santafé”, conocida como el Memorial de Agravios, donde los criollos defienden el derecho de ellos, como españoles americanos a participar en el gobierno, a tener igualdad de condiciones con los demás súbditos de la Corona. El segundo lapso de esta Revolución la podemos rastrear en Caracas, 19 de Abril de 1810, cuando los criollos emancipados y reunidos en cabildo abierto, deponen al capitán general Vicente Emparán, nombran una Junta Suprema dirigida por el canónigo Madarriaga. De igual manera en Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810, se impone la Junta de Mayo presidida por Cornelio Saavedra.
[2] Chapetón de genio colérico y dueño de un almacén en la esquina de la plaza.

La histórica reyerta se da sobre las 12 del día. Después de esa frase de grueso calibre que la turba repitió hasta exaltar los ánimos…tenían ánimos de linchar al señor Llorente pero la gestión de José Moledo impidió tales desmanes…luego, poco a poco se oyen gritos de “Cabildo abierto”. 6 y media de la tarde. Desde las iglesias y los campanarios se convoca a la población. Líderes como don José María Carbonell corrían de sitio en sitio convocando personal…El virrey Amar y Borbón da permiso para instituir el Cabildo extraordinario. Fue nombrado para presidirlo el mismo virrey y como vicepresidente don José Miguel Pey.
[3] Ya el 19 de Julio los criollos se habían reunido en el Observatorio Astronómico: Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, José Acevedo y Gómez, José María Carbonell y otros. Escogieron el siguiente día, día de mercado, para dar un golpe de opinión. La disculpa predilecta fue el famoso préstamo del florero, para adornar la casa de las señoritas Santamaría donde se haría la recepción.
[4] En el acta revolucionaria del 20 de julio de 1810 se dictamina que el nuevo gobierno quedaba sujeto a la Suprema junta de Regencia “ínterin exista en la Península”. El 26 de Julio de 1810 la Junta Suprema del Reino se declara independiente del Consejo de Regencia y se deponen a todos los antiguos funcionarios del antiguo gobierno.
[5] Gutiérrez Cely Eugenio y Urrego Ardila Miguel Angel. 1001 cosas sobre la historia de Colombia que todos debemos saber. Circulo de lectores. Intermedio Editores, Santafé de Bogotá Colombia 1995.
OCAMPO LÓPEZ JAVIER. El proceso político, militar y social de la Independencia. En Nueva Historia de Colombia 2. Era Republicana. Planeta colombiana Editorial S. A., Santafé de Bogotá 1989-1998.
[6] Se cita que dijo don Miguel: “Que caiga la tiranía, que sean libres nuestros descendientes es lo que importa, aunque nuestras cabezas caigan bajo la cuchilla de nuestros opresores”.
Del mismo modo espetó el presbítero Fernández: “Socorranos: he aquí destruidas las huestes españolas con solo el poder de nuestros brazos victoriosos sin más armas que las piedras arrojadizas… ¡No más tiranos! ¡Ya está consumada la obra de nuestra constancia y de nuestro amor a la libertad! ¡Ya no habrá entre nosotros más que hombres libres”.

Leer también: Colombia 1797-1810

Ediciones 2012-14-15

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