miércoles, 18 de febrero de 2015

Francisco de Paula Santander-historia-biografia

Vamos a unificar en este post una biografía, historia consolidada de Francisco de Paula Santander, el prócer colombiano.

Francisco de Paula Santander Omaña nació el día 2 de abril de 1792, en la villa del Rosario de Cúcuta. Fueron sus padres, el señor Juan Agustin Santander y Colmenares y la señora Manuela de Omaña y Rodríguez. Tuvo Francisco de Paula Santander Omaña otros tres hermanos: Pedro José y Josefa Teresa, muertos en la infancia; y Josefa Dolores, más tarde, siendo adulta, unida en matrimonio con el coronel venezolano, José María Briceño Méndez (el 19 de julio de 1820, en la catedral de Bogota).

En el año de 1805 el ilustre vástago Santander Omaña es enviado a estudiar a la capital del virreinato, bajo la tutela de su tío, el importante clérigo Nicolás Mauricio de Omaña, presbítero y rector del colegio de San Bartolomé. En dicho claustro, junto a insignes maestros como Emidgio Benítez y Frutos Joaquin Gutierrez, fue inducido a estudiar derecho real y civil. No será gratuito que más adelante Bolivar le llame el hombre de las leyes. Estando en esa institución bandera para el proceso formativo de Colombia, llegó el 20 de julio de 1810 con todos sus tejemanejes. Por supuesto que Santander Omaña habría de abrazar la causa patriota. Tan así fue que el 23 de julio de dicho año, cuando la Junta Suprema del nuevo Reino de Granada empezó a organizar el batallón de infantería de Guardias Nacionales, de inmediato se incorporó a él.
De dicho batallón de infantería hacían parte los siguientes oficiales:
Granaderos: capitán, José Ayala; teniente, Manuel París; subtenientes, Fermín Rodríguez y Cristóbal Andrade.
Primera: capitán, Francisco de Paula Morales; teniente, Carlos Salgar; subtenientes, Joaquín Ortega y Santamaría, así como Lino Ramírez.
Segunda: capitán, José María Olano; teniente Antonio Ricaurte; subtenientes, Pedro Rocha y Miguel Malo.
Tercera: capitán, Domingo Montenegro; teniente, José Nicolás Moreno; subtenientes, Mariano París y Pedro Acevedo.
Cuarta: capitán José Ortega; teniente, Agustín Velasco; subtenientes, Mariano Alvarez Lozano y Juan Pardo.
Plana mayor: comandante, Antonio Baraya, con grado de coronel; sargento mayor, Joaquin Ricaurte y Torrijos; ayudante mayor, Pedro María Moledo, de la clase de teniente; ayudante segundo, Manuel María Ricaurte y Lozano, de la clase de teniente; abanderado, don Francisco de Paula Santander; capellán cirujano, el doctor don José Joaquín García; armero, Ignacio Muñoz.
Dicho batallón constaba de 5 compañías, cada una de 50 plazas, para un total de 400 hombres.

Para Abril de 1811 vemos al señor Santander Omaña como secretario[2] del corregidor intendente comandante de armas de la provincia de Mariquita, don Manuel del Castillo y Rada. Un año más tarde estaba en Tunja siguiendo a su comandante Baraya, que había sido comisionado por Antonio Nariño, presidente de Cundinamarca para “apaciguar” algunas provincias cercanas. Pero las inclinaciones federalistas de Baraya y su plana mayor (dentro de la cual se hallaba Santander Omaña), les hacen suscribir la famosa Acta de Sogamoso, el 25 de mayo de 1812. Don Francisco de Paula manifiesta su satisfacción de “servir a las órdenes de un cuerpo legítimo, generalmente compuesto de hombres patriotas, libres, sabios y virtuosos”.

Para 1813 vemos a Francisco de Paula Santander combatiendo en la batalla de Bogota, a favor de los federalistas y contra los centralistas[ Cuya fortaleza militar más destacada era la artillería que había quedado de los españoles.]. Estamos hablando exactamente del 6 de enero de ese año.
Luego en el famoso combate de san Victorino el 9 del mismo donde Santander habría de caer preso. Más adelante confesaría no haber estado de acuerdo con esta acción militar ni con la decisión de sus superiores, Antonio Baraya y Ricaurte, que concentraron las fuerzas en un solo punto, obligando a las innumerables bajas de parte y parte. “Obedecimos porque no creyera Ricaurte que éramos cobardes…Entramos en San Victorino por las calles que van al campo, y se nos recibió con un fuego de artillería y fusilería vivísimo, que después de haberlo sostenido por más de una hora, perdimos 200 hombres, más de la mitad de nuestras fuerzas…”
Liberado rápidamente, Francisco de Paula Santander es nombrado como Sargento Mayor por parte de su amigo el coronel Manuel del Castillo y muy pronto, en abril 15 sabemos de él, combatiendo, a órdenes del mismo, en el Combate de la Angostura de la Grita (abril 15). Allí es elogiosa la actitud guerrera del mayor Francisco de Paula Santander. Pero el señor Santander se molestaría con don Simon Bolívar[Molesto quizás por las incoherencias en el mando unificado de las fuerzas, por posibles preferencias en el trato y cosas así.]: “…largarme, cuésteme lo que me costare. A Bolívar le he dicho que no paso de aquí, y que me primero me pierdo. El está dispuesto a darme licencia temporal.” Pues como lo percibimos a la distancia, es claro que “sin dinero y sin víveres no hay soldados…”

Y algo muy interesante, Santander estaba combatiendo en territorio venezolano porque así lo requirieron las circunstancias pero él no había perdido de vista que su prioridad era el territorio granadino. Pero las tropas desertaban. “Sin comer más que carne sin sal y bizcocho corrompido…”, otros por enfermedad… “Bolivar quiere que nosotros hagamos prodigios… ¿con 6.000 pesos querrá que dos batallones se socorran por mes y medio…? ¿Con 6.000 querrá que tengamos ganado, arroz, sal, pues? ¡Que males padece el ejército cuando está a su cabeza un jefe que no ha pasado por las escalas de la milicia! ¡Y que mayores males no se le espera por el capricho de los que solo piensan filosóficamente! ¿Y quien sufre esto? Los subalternos, que no tenemos voz en los asuntos más importantes y en los que se interesa la felicidad de una República naciente.”

Alguien curioso podrá observar que desde esos días, Francisco de Paula Santander representaba una postura más “aterrizada” si se nos permite decirlo, respecto a la adoptaba por don Simon Bolivar, sobre cómo se ha de regir no solo las tropas sino un pueblo.
Santander pretendía desertar pero la fuerza de las circunstancias le obliga a quedarse. En Mayo de ese mismo año, se da la orden del regreso de Santander y sus hombres del 5º batallón a Cúcuta para malquerencia de Bolivar.
Para el mes de septiembre de 1813, era comandante interino de las fuerzas acantonadas en Cucuta debido a la ausencia temporal de García Rovira.

Para 1814 continúan las acciones militares, siendo ascendido a Coronel efectivo el señor Francisco de Paula Santander, comandante del 5º batallón por parte del colegio electoral de Pamplona. Para el mes de agosto de 1814, se queja Santander de “una obstinación por Venezuela”, donde al parecer no hay sino divisiones y reveses. Se lee de un Bolivar orgulloso y despótico y de la necesidad de cambiar de una vez por todas la administración de don Camilo Torres Tenorio.
Para noviembre Cúcuta, la plaza donde están las fuerzas de Santander empieza a ser rodeada y hostigada y se le ordena conservarla a toda costa, para lo cual empieza a construir fortificaciones y organizar los planes de defensa.

Llegado el año de 1815 Francisco de Paula Santander Omaña, el ilustre cucuteño, se vio repentinamente enfermo en el mes de enero y hubo de retirarse unos días mientras se reponía. El dia 19, los españoles atacaron la ciudad de Cucuta y los patriotas debieron retirarse a los sitios de La Laja y Redonda. Pero lo más grave del sostenimiento de la guerra de independencia era tal vez la indiferencia por la causa patriota, según manifiesta Santander en carta enviada desde Ocaña, el 22 de septiembre de 1815: “Ignoro que los curas prediquen a sus feligreses sobre nuestra causa, a excepción del crua de Río de Oro y de Estancia Vieja, y por lo que hace a esta ciudad, yo no he oído más sermón ni discuros patriótico que los que ha predicado el capellán de mi batallón…Viven aquí clérigos antiguos de buena conducta, que por lo mismo tienen influjo en el pueblo, y todavía no se ha oído hablar de los intereses de la patria; al contrario se sabe que algunos se valen de pasquines para insultar a sus compañeros patriotas y desacreditar nuestro sistema. La mayor de las mujeres son descaradas godas, con disposición a hacernos todo el daño que se deja conocer pueden causarnos. La odiosa distinción de blancos y pardos, que todavía se conoce aquí, contribuye mucho en la opinión de este pueblo, pues los unos no se deciden para no alternar con los otros, y estos porque están abatidos por aquellos”

Cuando estaba próximo Pablo Morillo a Santa Fe, el coronel Francisco de Paula Santander Omaña es nombrado como segundo comandante del ejército granadino, luego de la derrota en Cachirí; captan combatientes de emergencia entre el campesinado, arribando unos 2.000 hombres a Villa de Leiva, mientras el presidente José Fernández Madrid pensaba en trasladar el gobierno a Popayán. Ni Serviez (comandante de la tropas) ni Santander estaban de acuerdo; para ellos lo sensato era trasladar el gobierno temporalmente a los llanos orientales para reorganizar la resistencia en el Casanare, soñando con la ayuda que pudieran otrogar a las fuerzas patriotas, las tropas venezolanas. Pero el temor hace que Fernandez Madrid decida rendirse incondicionalmente al ejército español, con tal que garanticen su vida. Serviez y Santander organizan la expedición hacia los llanos, moviéndose en primera instancia hacia Chiquinquirá, trasladando de allí un lienzo de la virgen (iniciativa del comandante, puesto que Santander no estuvo de acuero con esta decisión), que aglutine presumiblemente a los combatientes bajo al égida del fanatismo religioso para defender la causa nacional. Los padres dominicos se molestan y marchan con las tropas granadinas para cuidar su tesoro y mirar la forma de regresarla a su sitio. En la patria boba reinaba el desconcierto por la actitud tan endeble de su gobierno.

Las tropas españolas lideradas por Latorre en tanto arriban a Zipaquirá sin quien oponga resistencia.
Pero de las tropas nacionales la deserción producto del miedo está a la orden del día. Cada cual actúa motivado por su propia supervivencia. La situación se torna tan complicada que hay más armamento que soldados; por tanto deben “encaletar” o esconder las municiones y cajones de fusiles que no pueden cargar.
El 6 de mayo de 1816 las tropas patriotas arriban a Chipaque. A la madrugada del siguiente día y a la altura del alto de Ubaque, tropas realistas les dan alcance, pero tan solo se limitan a hostilizarlos y a huir. Luego, en Sáname se deshacen de la dichosa virgen. Pero el hostigamiento sigue cada cierto trecho. En el llamado paso de la Cabuya, pierden muchos hombres. Pero luego de muchas dificultades y muertes dentro de sus filas llegan hasta Pore, donde descansan el 23 de junio. Allí en esa pequeña población del Casanare forman la tropa compuesta de 56 hombres de infantería y 150 jinetes con sus respectivos caballos (aportados por la población civil de la zona) y lanzas. El dia 26, el ejército patrio prosigue la marcha ante el temor de ser atacados antes de lograr reorganizarse; llegan al poblado llamado Chiro, buscando reunirse con el Coronel Rafael Urdaneta, de quien se dice que cuenta con un importante grupo de lanceros.

Mientras esto ocurre, una columna de 500 realistas ataca a las tropas; Anzoategui llega justo cuando los combates han comenzado en desventaja para los nacionales y los apoya con 150 lanceros. Las tropas unidas entre granadinos y venezolanos ponen en fuga a las tropas españolas. Los líderes de ambos grupos deciden marchar unidos hacia Arauca donde posiblemente logren juntar más tropa; efectivamente encuentran allí al coronel Valdés con un reducto de combatientes. Acuerdan entonces la conformación de una junta guerrera que direccione el movimiento, en el seno de dicha junta donde tienen voz y voto, la alta oficialidad de las tropas allí acantonadas, deciden nombrar un gobierno provisional, con representación de patriotas venezolanos y de la Nueva Granada.
En Santander 1816 completaremos el periplo junto a Francisco de Paula Santander, recorriendo los llanos y participando activamente del proceso independentista de Venezuela, en tanto conformaba una tropa apta para liberar a la Nueva Granada.

Habíamos quedamos en que se iba a nombrar una junta de gobierno binacional. Pues bien, esta junta quedó conformada así:
Presidente, encargado del gobierno civil, el abogado granadino, Fernando Serrano; secretario general del presidente, el abogado venezolano, Francisco Javier Yañez; Consejeros de Estado, el general francés, Manuel de Roergas y Serviez y el general venezolano, Rafael Urdaneta; comandante general de las fuerzas unidas, coronel Francisco de Paula Santander (de tan solo 24 años).

Santander se muestra sorprendido de su escogencia para la Junta de Guerra; es consciente no solo de su edad, sino de su condición de granadino en país vecino (sabe de las rivalidades entre venezolanos y granadinos luego de los problemas surgidos entre Castillo y Bolívar en 1813, en la ciudad de Cucuta). Santander era partidario que se escogiese para el cargo de jefe militar al general Urdaneta, no solo por ser venezolano son además por ser superior en graduación y tener amplio conocimiento del territorio donde actuaba las tropas de la patria (a efectos prácticos, la patria, era tanto nuestra nación colombiana como el territorio de la hermana República de Venezuela). Pero algunos jefes de escuadrón no le tenían mucha estima al señor Urdaneta y se opusieron; contrargumenta Santander entonces, poniendo el nombre del general Serviez, pero su condición de extranjero a los dos pueblos literalmente lo margina. Ni modo, hubo Santander de aceptar tan delicado cargo dentro de la Junta de gobierno, aunque algunos, no estuvieran de acuerdo.
El presidente Serrano cita a todo el personal civil y militar de los alrededores en la población de Guasdualito; se trataba de conformar una tropa capaz de enfrentar a los españoles.

Finalizando el mes de agosto de 1816, Santander marcha junto a Jose Antonio Paez rumbo a Trinidad de Arichuma para que le sea presentada la columna de caballería del jefe venezolano. Luego de serle presentadas armas, Santander solicita a Paez que localice al teniente coronel Ramon Nonato Perez, de quien se sabe, comanda una unidad de lanceros de cerca de 200 llaneros bien entrenados y ubicados en la región de Cuiloto. Pero además de su gran capacidad militar, se sabe también de su intemperancia y espíritu altivo. Paez parte junto al sacerdote español Trinidad Travieso a tratar de entrevistarse con el militar mencionado y lo ubican a tres días de camino, en el Hato Lareño. La cita concluye con promesas de unirse al grueso del ejército patrio y un regalito de 500 caballos sin domar para las fuerzas patrias. Pero nunca se integrará al ejército libertador.

Pero antes de informarle a Santander de los resultados de su gestión se reúne con otros oficiales venezolanos inconformes con el mandato del granadino Santander. Ellos son: los coronels, Rangel, Paredes y Figueredo; los tenientes coroneles Carreño, Vasquez Y Mesa, a los que se suma el sargento mayor Francisco Conde. Este grupo de inconformes venezolanos no querían que los granadinos Serrano ni Santander estuvieran liderando la Junta y desconocieron su autoridad. El 16 de septiembre se da el cuartelazo o golpe de Estado, si puediere llamarse así. Tan solo dos meses duró el gobierno instaurado el 16 de julio.
Paez asume el poder con poderes absolutos pero se encuentra con que Santander, para retirarse del mando, exige le sea aceptada su renuncia, lo que algunos altivos historiadores llaman leguleyada. Santander pasa a dirigir entonces un escuadron de caballería. Por esos días se hizo proverbial las actuaciones del granadino en el combate del Yagual y en la captura del poblado de Achaguas, por más que del lado de Paez y sus seguidores, se haya pretendido opacar su protagonismo.

Concluyendo el año de 1816, son asesinados, el general Serviez y los caballeros Seneviez y Luis Girardot (padre de Atanasio Girardot, el héroe de Bárbula)[Todos ellos ciudadanos de origen francés]. Pareciera que la impunidad estuviera a la orden del día para molestia del impecable legalista que siempre habría de ser, Francisco de Paula Santander, quien decide dimitir de estas filas y pide un pasaporte para ir en la búsqueda de Simón Bolívar, junto a otro grupo de granadinos descontentos con el manejo administrativo de Paez. Santander no perdía de vista la necesidad imperiosa de orquestar un ejército que liberara a la Nueva Granada. Los llaneros de Páez se burlaban de “los reinosos”, o sea los granadinos, por no ser tan hábiles montando a caballo o nadando en los ríos y pantanos de los llanos, pero desconocían la obcecación imperiosa de querer libertar a su patria del dominio español y, que alimentaba con coraje y decisión el alma de los “confabulados” al lado de Santander.

Francisco de Paula Santander, desde los primeros días de 1817 procuró contactarse con Simón Bolívar para ver de qué manera podía este apoyarle en sus pretensiones de obtener un ejército en condiciones óptimas de combate, en procura de liberar a la Nueva Granada.
El libertador, un visionario por excelencia, autoriza al general Piar para que colabore con armamento, municiones y caballos a las tropas de Santander.

Para el mes de abril de ese mismo año los dos líderes, Bolívar y Santander se hallan reunidos concertando sus planes para concentrar las tropas y ser capaces de batir a los realistas en los Andes colombianos. Reunido con el Libertador en la ciudad venezolana de Santo Tomás de angostura (hoy ciudad Bolívar)[El nombre de Angostura se debía a que el Orinoco tiene allí su parte más angosta en muchos kilómetros a la redonda.], Santander se vuelve parte del estado mayor del libertador.

Se dice que por ese tiempo, Santander es iniciado en la masonería, junto con Soublette y Jerez, ensanchando el grupo en el que ya militaban Paez, Pedro Fortoul, Pedro Briceño, Hermógenes Maza, Aniceto Canales, Jose Maria Cordoba, Jose Tadeo Monagas, Ignacio Mariño y muchos otros. Pero masonería es aquí entendida como una actitud filosófica que hace que sus miembros sean amantes a pensar, a ser independientes, a amar la libertad y la necesidad de poseer una República independiente.

Llegado el año de 1818, Santander sale con un pequeño ejército de la ciudad de Angostura, navegando el Orinoco, para reunirse con la brigada Monagas, sobre el río Pao. Sabemos de la activa participación del ilustre cucuteño en la Campaña de Venezuela durante todo el tiempo de su permanencia en esas tierras, como subjefe del estado mayor del ejército de Venezuela. Sobre el 28 de mayo regresan las tropas a la ciudad de Angostura. Allí es confirmado Santander como coronel efectivo de infantería de las tropas venezolanas, quien seguía soñando con pasar los Andes y sorprender a los invasores, para lograr la anhelada independencia.

Formalmente es por ese tiempo que empieza de verdad la organización de las tropas y de los movimientos a seguir en pos de ese propósito. Pero sus actuaciones son miradas con recelos por ciertos venezolanos dentro de los que debemos contar a Paez, quien no tiene reparos en hacer requisar la correspondencia del granadino, interceptando una carta dirigida al coronel granadino Pedro Fortoul invitándolo a participar de su sueño libertario de la Nueva Granada.Santander defiende la postura de que pueblos como el del Casanare o cualquier otro dentro del territorio granadino tiene derecho a su autonomía y no debe ser colono ni de Venezuela ni de ningún otro país. Manifiesta su desacuerdo con que se hayan nombrado solo funcionarios venezolanos para dicha zona de la actual Colombia y el derecho que asiste a los pueblos de participar en igualdad de condiciones como los pueblos venezolanos en las decisiones gubernamentales. Santander le proponía a Fortoul (quien se hallaba en Apure) organizar un ejército en Casanare. Afortunadamene en ese momento con el apoyo de Bolivar y de Soublette; por tanto, no fue extraño que el 12 de agosto de 1818, Santander fuera nombrado general de Brigada de los ejércitos de Venezuela.

Francisco de Paula Santander se embarca[En pequeñas embarcaciones, desde Angostura, Orinoco arriba por decirlo así, hasta Caicara.] el 25 de agosto de 1818, a la cabeza de unas fuerzas granadinas, junto con los oficiales Antonio Obando, Vicente Gonzáles, Pedro Fortoul, Antonio Morales y Joaquin París. En total su expedición contará con 1000 fusiles, 30 quintales de polvora, 40 quintales de plomo, 10.000 piedra de chispa y 300 cartuchos.

El día 3 de octubre le informa por misiva al señor Jose Antonio Paez de su nombramiento como comandante de la vanguardia del ejército libertador de la Nueva Granada, esto con el fin de evitar roces innecesarios dada la influencia del Leon de Apure en la región y su ascendiente en las tropas venezolanas en la zona. Su oficio no es respondido. Los hombres que tiene el señor Páez no se somenten a la nueva autoriadad, como lo demuestra la sublevación de Arredondo (oficial español), quien se lleva todo el armamento posible y se retira a Zapatosa, junto a 200 hombres y 6.000 cartuchos. Y peor aun, Paez ordena detener la marcha de la columna granadina hasta una segunda orden. Santander, reflexivo y prudente como siempre en todas sus actuaciones, así lo hace en Caribena. Pero Bolivar interviene dando paso franco a los granadinos y apoyo logístico para ellos por parte de los hombres de Paez. En carta dirigida a Santander, Paez dice entre otras cosas: “...y doy gracias porque me quitan de encima el peso de Casanare. Esta gente esta endemoniada…será porque es venezolano el que lo manda. Esta maldita rivalidad, o más bien, esta distinción de nombres me irrita…”

El 2 de diciembre ingresa formalmente Francisco de Paula Santander y sus hombres en territorio del Casanare, por el punto Guanapalo. Allí encuentra, desorden, pobreza e indisciplina. Pero generalmente para crear o mejorar se parte de un caos inicial; empieza el espíritu laborioso y diligente de Santander a inventariar los insumos disponibles, a organizar sus hombres y a reconocer el terreno. Traslada el punto de mando a Trinidad, donde se aumenta el reclutamiento de hombres entre los vecinos, enviando hombres al paso de Paya para espiar los movimientos del enemigo. La navidad del año 1818 lo encuentra en Curimina orquestando los movimientos de sus tropas.

Gracias a la labor de inteligencia militar desplegada en el altiplano cundiboyacense se entera de las posibles debilidades y de los movimientos de los realistas. Pero no solo eso, envía unas guerrillas por distintos puntos a causar escozor dentro de las filas españolas, de tal forma que los obliga a acantonarse en puntos concretos y se sienten desorientados respecto a por dónde serán atacados en propiedad. Al coronel moreno se le ordena no permitir el flujo de bienes ni personas desde y hacia Casanare o Arauca. Las guerrillas patriotas atacan en Morcote, Paya, Pisba, Labranzagrande, La Salina…etc. La moral de los contrincantes por estos rápidos y certeros movimientos se debilita. Están desorientados.
Pero no perdamos de vista que fue el Casanare la primera provincia en ser liberada, en declararse independiente del yugo español y será allí donde se radicará el gobierno temporal que coordinará el proceso de independencia de toda la nación colombiana.

Participa activamente en la batalla de Boyacá y es nombrado vicepresidente por el libertador Simón Bolívar quien por decreto del 11 de septiembre de 1819 le encarga el gobierno de la Nueva Granada (actual Colombia). (1)

El 17 de diciembre de 1819 el congreso de Angostura elige a Francisco de Paula Santander como vicepresidente del departamento de Cundinamarca (Nueva Granada). Dentro del proceso de organización de la administración pública, Santander nombra procurador general de la República, crea la alta corte de justicia, designa gobernadores para las provincias liberadas, crea la maestranza del ejército y forma nuevos contingentes militares en Bogotá, Tunja, Antioquia, Cauca y Neiva.

Para 1820 se dice que trae la masonería a Bogotá (Convencido de su necesidad, decide fundar una logia en la capital de Cundinamarca, para que sus principios filosóficos irradien sobre el pueblo). La primera logia masónica habría de llamarse "Libertad de Colombia", de la cual hacen parte, por ejemplo, aparte de Francisco de Paula Santander (venerable maestro), Francisco de Urquinona y Pardo, comerciante; Miguel Reyes, comerciante; José A Muñoz, abogado; José Tiburcio Echavarría, abogado; José Ignacio París, empleado oficial; Francisco Uricoechea, comerciante y, José María Barrionuevo, teniente coronel.

El 3 de octubre de 1821 se posesiona como vicepresidente de Colombia ante el Congreso de Cúcuta. El 9 siguiente comenzó a desempeñar las funciones de encargado del gobierno, especialmente en cuanto a los asuntos administrativos. Con la incorporación de Panamá, hace lo necesario para que tanto administrativamente como políticamente esto sea una realidad. Hace cumplir el general Santander la ley de libertad de esclavos y prohíbe el tráfico de negros en el territorio nacional; proclama la igualdad de los indios con el resto de los ciudadanos. Propone así mismo al congreso que se estudie la construcción de un canal interoceánico (llamado San Pablo), que comunicando a los ríos Atrato y San Juan, ligara los océanos Atlántico y Pacífico. Recibe responsabilidades plenas durante la ausencia de Simón Bolívar en el Perú, entre el 6 de agosto de 1823 y el 12 de septiembre de 1826 (2).

En 1826 Santander expidió un programa de estudios universitarios que incluía textos de Bentham, autor vetado por la iglesia. Continuó de todas formas su ejercicio Francisco de Paula hasta el regreso del libertador a la ciudad de Bogotá el 14 de noviembre.

Del 25 de noviembre de 1826 al 10 de septiembre de 1827 volvió a ejercer el mando (esta vez el ilustre caraqueño estaba en Venezuela), pero únicamente sobre Nueva Granada y territorio ecuatoriano. El asunto es que a partir del 27 de agosto de 1827 se suprimió la figura del vicepresidente.

Fue elegido don Francisco de Paula Santander como presidente provisional de la Nueva Granada el 9 de marzo de 1832, regresando del exilio* el 7 de octubre de ese año y recibe el poder supremo de manos de Jose Ignacio Marquez (quien lo había reemplazado durante el exilio de Santander) y gobierna hasta el 1 de abril de 1833 (3), fecha en la que asume el mando ante el Congreso durante cuatro años (desde 1833 y hasta  1837).


Amores y mujeres


El gran amor de su vida, para el general Santander sería Nicolasa Ibáñez (aunque se afirma que también sentiría un amor platónico por su hermana Bernardina; ambas muy bellas según los historiadores; su familia procedía de Ocaña)**. En 1813, con el beneplácito de Bolívar Nicolasa contraería nupcias con Antonio José Caro (empleado oficial dentro del gobierno del pacificador Pablo Morillo). Esto no fue impedimento para los amantes, que en los siguientes 14 años sostuvieron un idilio como pocos. Cuando por cosas de la vida este amorío culmina, Francisco de Paula Santander inicia relaciones con doña María de la Paz Piedrahita y Murgueitio, distinguida dama de la sociedad bogotana, de padres españoles, con quien tendría un hijo natural, el general Francisco de Paula Santander Piedrahita quien falleció en 1916.

Se dice que en europa estarían a su lado muchas mujeres, unas por amistad, otras por afecto o pasión: la princesa Colonna, la condesa Bandini, la marquesa Potenziani, las señoritas Saint-Aulaire, la princesa de Salm, la condesa de Boigne y la princiesa de Bolgiojoso, entre otras.

Se habría de casar don Francisco de Paula Santander con doña Sixta Pontón Piedrahita el 15 de febrero de 1836. Fallecería este gran personaje en su casa de la calle 16 No 126 de Bogotá (ocupaba la esquina nor-oriental de la carrera séptima con calle 16), el día seis de mayo de 1840  a las 6 y 32 minutos de la tarde(4).

Fueron descendientes de Santander: Juan Santander y Ponton, quien falleció al nacer (20-12-1836) y fue sepultado en el cementerio central (uno de los primeros colombianos en serlo; hasta ese momento la mayoría eran enterrados en las iglesias); Clementina Santander y Ponton (1837-1915); Sixta Tulia Santander y Ponton (1839-1875).


"Usted es el hombre de las leyes, sucre el hombre de la guerra, yo soy el hombre de las dificultades" Simón Bolívar.

Ha sido el presidente más joven que haya tenido Colombia, pues asumió el poder ejecutivo en 1821 cuando solo tenía 29 años

(1) Por orden y en presencia del vicepresidente Santander,en octubre de ese año fueron fusilados en Bogotá el coronel José María Barreiro y Monjón y 38 de sus oficiales capturados; a los anteriores se sumó un civil español que protestó por tal carnicería. Barreiro apela a que Santander es tan masón como él, pero decide que lo mejor para la patria es escarmentar con los incitadores.

(2) En 1824 se acusa a Francisco de Paula Santander de malos manejos en el empréstito inglés de dicho año. En su testamento se lee: " Nada he adquirido por medios fraudulentos ni por acciones que pudieran y debieran comprometer mi honor. Estoy inocente de todas las calumnias inventadas y propagadas por mis enemigos..."

* Como recordarán, fue desterrado luego de la llamada conspiración septembrina, del 25 de septiembre de 1828, cuando un grupo de inconformes intentó asesinar a Bolívar.

(3) Durante su administración se estableció la división de la deuda externa entre la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador. Una de sus preocupaciones fue la instrucción pública; al iniciarse su gobierno funcionaban 378 escuelas, y al finalizar su mandato ya existían 1.050.

** Simón Bolívar cortejaría constantemente a Bernardina Ibañez, quien no se inmuta ante este galanteo del Libertador (se dice que por razones políticas)

(4) Se dice que Francisco de Paula Santander fallecería como consecuencia de un debate parlamentario donde se le acusa (por cuenta del secretario del interior del momento, Sr Eusebio Borrero, seguidor de la línea de Bolívar) de haber mandado a matar durante su segundo gobierno al general Sardá y a Mariano París (de la oposición). Santander era representante a la cámara y como tal se defendió de las acusaciones hechas. Abandonaría el congreso. A los pocos días fallecería de un cólico miserere (cálculos biliares). Sus males de salud estaban tipificados por dolores de garganta, en la espalda, en el pecho, con complicaciones hepáticas y biliares.


Ediciones 2010-12-15



Colombia

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