lunes, 18 de agosto de 2014

Toma guerrillera Villarrica Tolima-1999

La toma guerrillera Villarrica Tolima era un texto que había escrito originalmente para la plataforma blogger (y puesta en la web sobre agosto del 2007) pero debido a conflictos con la misma, he decidido transcribir aquí con un par de añadidos o actualizaciones. Año 1999. Fin de año. Ya no recuerdo el mes exacto...

"Hasta ese aciago día, las amenazas sobre una posible toma guerrillera se cernían, espesas y oscuras sobre el cielo de Villarrica Tolima, limitándose la gente a comentar que no podía ser posible por el antecedente combativo durante la violencia y por el "aporte de la región" al frente guerrillero allí estacionado. Hasta hacía unos días habían hecho unas reuniones en Villa Esperanza(vereda pertenenciente a Purificación o Prado) , una locación a la cual llegamos desviándonos de la trocha en Puerto Lleras (Vía Villarrica-Tres Esquinas), con el comercio y en general las fuerzas vivas del municipio. Para alguien que nunca los había visto en vivo y en directo, era como ver a policías y soldados, pero con botas de caucho hasta la rodilla y machete al cinto, aparte de las armas de rigor.

Los miembros de la policía habían cavado trincheras y puesto sacos con arena y cosas así, que un civil como yo quien no prestó servicio militar y detestaba la violencia, no comprendía.En las tardes, jugaban microfútbol con los pobladores y todo trascurría con aparente calma.

Llegado el día seleccionado por la insurgencia, quien escribe este relato se encontraba trasteando desde la casa de Don Antonio Avila que quedaba junto al polideportivo hacia la otra casa del mencionado señor junto al parque; como hasta ese momento compartíamos apartamento con el profesor Luis Enrique Cruz y este se encontraba en Ibagué,mi ex-esposa y mi hijo Wolfang se quedaron en el nuevo apartamento mientras yo decidí cuidarle el trasteo al profesor en tanto regresaba.

A las nueve de la noche me fui para allá, prendí el televisor y cuando estaban dando Betty La Fea, algo así como las 9 y media de la noche, tal vez un poco más, enfrente, oí un disparo de pistola o revólver, es decir,lo normal cuando un borracho hace tiros al aire, pero lo extraño fué que sonó el primero y le contestaron en otra dirección y luego repiqueteó el segundo y se escuchaban movimientos bruscos en la acera de la casa donde habitaba esa noche.Un tableteo de ametralladadoras, durísismo y largo,intimidante, sonaba a pocos metros del sitio donde me encontraba. Así que eso era una toma guerrillera, ¡uff!, daba miedo, muchísismo miedo, pero en medio del temor, me repetía, como en otros municipios,incomodarán a la Policía hasta la media noche y se irán.Falso indicio.

Más tarde el famoso avión fantasma del ejército empezó a sobrevolar la zona y eso sí lo tenía claro, la guerrilla por lo general no mataba a los civiles pero los disparos hechos desde el aire por el ejército sí. Como por el ruido suponía que el corredor de la casa estaba plagado de irregulares y el avión en movimiento les disparaba, ¡uyuyuy a escondernos!.

El miedo en situaciones extremas,deshidrata a las personas, pero no solo eso, los esfínteres se pueden descontrolar y no duerme ni mandrake. En la oscuridad del apartamento se veían literalmente los manchones rojos golpear y abrir sendos orificios en las paredes, (como de película ) y quien esto narra, escondiendose debajo de los mesones de concreto de la cocina, debajo de la cama, etc.. y ningún sitio parecía lo suficientemente seguro. Era de morirse, el miedo le armaba a uno un nudo corredizo en la garganta que cada vez más apretaba y mandaba a orinar y a orar y a pedirle a Dios por la familia y que la gente que uno amaba estuviera bien.

Cuando perifonearon que desocuparan la manzana del comercio y empezaron a lanzar cilindros de gas propano, eso estallaba durísimo y según teníamos referencia, hacía un daño atroz en derredor donde explotaban...mi hijo, ¿que había pasado con él?, pero, ¿ cómo salía?...Uno se imaginaba las cosas más terribles con cada estallido.

Pasaban las horas y los tableteos e impactos se espaciaban; en las afueras solo voces transmiendo por un radio "que cuidado con el Chulo"..luego vine a saber que se referían al avión fantasma. Sobre las cinco de la mañana escuché la voz de un vecino joven de quien se decía había estado en la guerrilla y a través de la pared comenzamos a dialogar, para exorcizar al miedo y diluirlo entre dos, me tranquilicé un poco cuando el tambien confesó que eso era muy duro...Aclaró el día como a las 5 y media de la mañana; asumiendo que ya se había acabado todo, salí a la esquina y ví el cerro de vainillas,como de un metro de alto, uniformados tomando tinto y huecos de balas en las paredes.(La posición esquinera y a 180 grados del puesto de policía, una trinchera natural producto del desnivel de la acera con la calle pavimentada, para qué más..), asustado, amanecido, con diarrea, preocupado por la suerte de mi familia, salí a pasos rápidos hacia donde estaba mi gente.Desde el parque observé la cantidad de destrozos hechos por los impactos de bala, los cilindros, las granadas y las balotas (balas grandísismas) que lanzaban desde el aire...De pronto una voz me gritó, váyase para su casa que la cosa con es con usted.

A quién le dijeron;corrí y llegué al nuevo apartamento, viendo grandes huecos en el patio, los cilindros amontonados en el portón comunal, olor a humo y los despojos y cenizas de un incendio ocurrido enseguida, por los lados de la casa de Don Efrén Guerrero-mejor dicho de lo que quedaba-, todos los vecinos ojerosos y pálidos a compartir su micro-odisea. Sobre las siete de la mañana ya casi no habían guerrilleros en el casco urbano, empezó a llegar ejército y cuando los civiles les decían a los militares, por allí no más van, contestaban, déjelos, qué nos vamos a hacer matar por eso no más.

En la casa de Don Efrén o en el vecindario había estallado un cilindro lanzado por la guerrilla, afinando puntería y a su vez los cilindros de esas casas habían colapsado, armando la de Troya.
¿Porqué cuento esto coloquialmente? Porque me considero involucrado y no poseo la objetividad necesaria para incluírlo en el estudio histórico emprendido; porque la rabia aun con el pasar de los años, me ciega y la felonía por los conocidos muertos en esa ocasión me hace llorar en las noches de nostalgia: Winston, compañero de juegos, por ejemplo, me duele hasta el cansancio que haya desaparecido a consecuencia de la obcecada cegera de nuestros semejantes.

Ahí si pudimos ver al presidente de la República, señor Pastrana, ir al pueblito, rodeado de unos soldados grandotes y armados hasta los ojos, entrevistarse con el alcalde a despacho cerrado y salir e irsede nuevo en su helicóptero, dejando un mensaje, lo de siempre, que el gobierno estaba con los moradores del lugar y blablablablablablablab...Tristeza y dolor doquiera mirara; un sepelio colectivo en el parque porque dentro de la capilla católica no cabíamos todo el pueblo aglomerado, llorando sus muertos. Luego supímos que la cantidad de bandoleros muertos y heridos había sido notoria, que no acostumbraban dejarlos en el campo de batalla y entonces se los llevaban y descuartizaban o botaban en las depresiones naturales; nos enteramos que en general eran jóvenes y menores los agresores, drogados para más señas.

Acabaron con la vida de muchos, moralmente; destrozaron Bancafé y con él la arteria financiera local; acabaron la ilusión de un pueblo.
¿Qué viene ahora para los moradores de Villarrica que decidieron quedarse?"

...Años después volví a visitar a mis parientes que allí residen, pese a ciertos cambios cosméticos mínimos la manzana del comercio conserva las huellas de los violentos...un par de veces en la noche helicopteros militares sobrevolaban la zona y sentí el mismo terror por las consecuencias de sus disparos...salí al parque en horas de la noche pero la imagen mental de Villarrica años ha no corresponde con lo que veía. El miedo ha mudado los rostros de mis amigos, ha puesto gestos rudos en sus facciones...y yo...siento que mi pequeño mundo solo existe en esta gastada memoria que se niega a perder su cuarto de dicha...

Leer también: Guerra de Villarrica

Ediciones 2011-14

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