miércoles, 18 de junio de 2014

Gustavo Rojas Pinilla, historia, biografia

Vamos a elaborar un breve biografia de Gustavo Rojas Pinilla, pero por sobre todas las cosas a detallar su gobierno (historia). Para ello vamos a juntar varios pequeños ensayos que había elaborado al respecto. Nació Gustavo Rojas Pinilla en Tunja, Boyacá, un 12 de marzo del año 1900 y habría de fallecer en Melgar Tolima, un 17 de enero de 1975. Fue un político colombiano, militar de carrera (general) y presidente de Colombia entre 1953-1957.

Para el año de 1920 egresaría de la escuela de Cadetes Gral José María Córdova, 3 años después ya era teniente efectivo; un año después pidió permiso para estudiar ingeniería civil en los Estados Unidos donde se graduaría en 1927 y volvería al servicio activo.En el año de 1946 le vemos ya convertido en coronel y es nombrado comandante de la primera brigada de Tunja.

En 1948 Rojas Pinilla era Comandante de la tercera brigada de Cali, tocándole vivir los alzamientos del 9 de abril por la muerte de Gaitán.El 11 de octubre de 1949 es ascendido a general;ese mismo año es nombrado ministro de correos y telégrados (ministro de comunicaciones) por Mariano Ospina dos años más tarde es escogido como delegado de Colombia ante las Naciones unidas, inspeccionando las fuerzas del Batallón Colombia que estaba en Corea apoyando las fuerzas de occidente.Para el año de 1952 es nombrado jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas.

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Asumió por la fuerza el poder en junio de 1953, impulsado tácitamente por los jefes políticos del liberalismo que temían el potencial revolucionario y anárquico gestado tras de la violencia y se veían incapaces de contenerla[1]. Pero no olvidemos que a su vez los conservadores de las facciones Ospinista y de Gabriel Alzate, soñaban un suceso así que les diera una amplia cuota burocrática como preámbulo a la Presidencia[2]. Además, el ejército había fortalecido su posición desde el gobierno de Ospina, todavía en muchos sectores se destacaba como símbolo de neutralidad (cosa que no se podía decir de la policía, politizada a más no poder).

De entrada su gobierno ofreció amnistía a los insurgentes-¿buscando debilitarlos? ¿O sinceramente poner fin al enfrentamiento?- Los pronósticos militares proyectaban que la desmovilización de los combatientes en los Llanos y el Tolima, persuadiría a las otras zonas de hacer lo mismo[3].
Desde luego, la amenaza que ofrecía la unificación de los diversos movimientos guerrilleros regionales y la posibilidad de su articulación a nivel nacional, obligó en gran parte al régimen militar a procurar medidas inmediatas para desmovilizar a los armados[4].
Según las orientaciones del partido comunista, este golpe de estado no representaba ningún cambio de fondo en el país, solo de forma, puesto que igual el régimen que asumió el mando seguiría cooperando con los Estados Unidos[5]. En parte tenían razón; el ascendiente conservador Ospinista en el presidente era notorio.

La burguesía liberal había perdido toda esperanza de recuperar el poder para su partido por el camino de las asonadas o aventuras, que estaban orientando desde el asesinato de Gaitán. Y vio con muy buenos ojos este giro de los acontecimientos. Como Comandante General de las Fuerzas Armadas fue nombrado el Brigadier General Alfredo Duarte Blum, compañero de Rojas en la Escuela Superior de Guerra. Se despacharon comisionados gubernamentales y del ejército a las zonas guerrilleras para empezar negociaciones[6]. Partiendo de la premisa de darle tratamiento político y no coercitivo (se deja de llamar bandoleros como se hacía en el anterior régimen), se procede a fondo[7].

Asesorado de los medios de comunicación de masas, escritos y hablados, pertenecientes a ambos partidos, se lanza a desmontar al movimiento guerrillero que en aquel momento tenía como 47 o 48 frentes diseminados en todo el país. Las guerrillas liberales que habían sido organizadas algunas por iniciativas de los jefes de este partido, y otras como reacción contra la violencia, se habían ido al monte, pero, conservando sus sentimientos liberales y acatando las directivas de su partido. Entonces fueron las primeras en responder al llamado que les hacían sus jefes desde las páginas del Tiempo y del Espectador. El 23 de junio decretó la rebaja del 20%, en el término de las sentencias condenatorias por rebelión política, anteriores al 13 de junio[8]. Su primer año de gobierno contó con el apoyo global de los estamentos políticos.
[1] SANCHEZ, Gonzalo y MEERTENS, Donny. Bandoleros, gamonales y campesinos.: El caso de la violencia en Colombia. Bogotá 1983, página 41
[2] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, página 105
[3] SANCHEZ, Gonzalo y MEERTENS, OP. Cit., página 41
[4] MARULANDA, Elsy. Colonización y conflicto las lecciones del Sumapaz, Tercer mundo editores 1991, página 252
[5] RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, 2000, página 208
[6] Ibíd.., página 220
[7] TIRADO Mejía, Alvaro. Op.,cit., página 113
[8] RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, 2000, página 221

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En octubre de ese año[1], se levantó la censura de prensa, cosa que iba a durar poco. En marzo de 1954(concluyó la luna de miel), volvía a amordazar al periodismo, al prohibir interpretar los hechos y publicar ideas adversas al régimen; medidas restrictivas complementadas en septiembre al expedir un decreto condenando la injuria y la calumnia (en sus términos).En noviembre fundó el radio-periódico Actualidad Nacional “contra la dictadura de los periódicos” y como diría más adelante, porque “solamente el jefe del Estado representa la opinión pública”. Pero la bronca no paró ahí.

En 1955 pretendió que todas las emisoras dedicaran un espacio gratuito a difundir las “noticias oficiales”; de la misma forma despótica decretó pena de prisión para los que difamaran de la fuerza pública. Periódicos como La República fueron censurados y suspendidos temporalmente por publicar detalles sobre la violencia en el Tolima. En agosto de ese mismo año quiso obligar a El Tiempo para que durante 30 días publicara la versión gubernamental sobre los hechos; su director se negó y este prestigioso diario fue allanado y clausurado[2]
[1] 1953
[2] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, páginas 115-116
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El 3 de septiembre de 1953, se prohíbe a las denominaciones protestantes predicar y difundir su credo en los Territorios Nacionales. El 28 de enero de 1954 su proselitismo se restringe a los sitios de culto; más adelante argüiría que dicha actividad abría campo para la infiltración comunista. La Iglesia católica estaba de plácemes. Con el transcurrir de los hechos empezaron a alejarse del régimen[1].

Después del lecho de Rosas del primer año de mandato donde tan solo estableció un impuesto leve para ingresos superiores a $100.000 y para patrimonios superiores a $5.000, se armó la de Troya cuando Rojas Pinilla gravó los ingresos por dividendos de acciones y bonos-exentos hasta el momento para personas naturales-.otra medida impopular, consistió en la autorización para que los gobiernos locales cobraran un impuesto a las sucursales de los bancos y las compañías de seguros-que hasta el momento no lo pagaban y solo tributaban al gobierno central-. Este revolcón impositivo le servía al gobierno para financiar la adquisición de armas y creación de imagen[2].
Al amparo del Estado de sitio las Fuerzas armadas crecieron de 14.000 hombres en 1948 a 32.000 efectivos en 1956[3].
[1] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998,páginas 117-119
[2] Ibíd.., páginas 121-122
[3] RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, 2000, página 246
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El 8 de junio de 1954 con motivo de una manifestación estudiantil en la ciudad de Bogotá, fue muerto un estudiante al regresar del cementerio (la razón de la manifestación era conmemorar la muerte de otro estudiante caído bajo el gobierno de Abadía Méndez). Al día siguiente, los estudiantes salen a protestar, ahora por la muerte reciente, haciéndolo en el centro de la ciudad; el ejército dispara, con un saldo trágico de 8 muertos y más de 40 heridos. Con este acontecimiento, se indispuso contra el gobierno el gremio de estudiantes organizados y amplios sectores de opinión, que veían en las reacciones autoritarias y extremistas del régimen, no un caso fortuito y aislado sino una constante en sus actuaciones públicas. Del suceso se inculpó a los comunistas y se arrestaron alrededor de 200 personas, entre ellas al ex rector de la Universidad Nacional Gerardo Molina[1].
[1] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, páginas 114
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Rojas Pinilla había anunciado en Noviembre de 1954 que dejaría el poder hasta que “el odio fratricida haya desaparecido”; mensaje reafirmado en el mensaje de año nuevo de 1955, cuando dijo que el Estado de Sitio no se levantaría mientras él permaneciera en el poder y que no habrían elecciones porque en la tranquilidad no se podía arriesgar con un debate electoral. Los liberales, habidas cuentas de los sucesos despóticos de la Administración Rojas Pinilla se habían distanciado del gobernante. El sector Laureanista era acérrimo opositor del gobierno, a diferencia del sector Ospinista que colaboraba con el dictador, esperanzados de tener el apoyo oficial para la predicha sucesión presidencial en 1958.

Alberto Lleras, ahora ex secretario de la OEA, propuso un frente civil para combatir al régimen. En 1956 fue nombrado como jefe del partido liberal y se dio a la tarea de lograr un acuerdo bipartidista que tumbara a la dictadura; con tal propósito marchó a España a dialogar con Laureano Gómez, firmando el pacto de Benidorm que garantizaba el accionar conjunto para reestablecer las garantías constitucionales. Por disputas internas indisolubles, Ospina rompió con el gobierno terminando 1956. El frente civil postuló a Guillermo León Valencia como su candidato a la presidencia. El primero de Mayo, por orden presidencial se intentó detener a León Valencia; la ciudadanía protestó masivamente; el 7 del mismo mes se convocó a un paro cívico, apoyado por la iglesia, banqueros e industriales. El 10 de mayo se supo de la renuncia de Rojas a favor de una junta militar. [1]

Para Marzo de 1954 la cotización del café en Nueva York llega a 91.53 centavos de dólar, la libra[2].
Como obras de gobierno creó el Banco Cafetero, incrementó el capital de trabajo de la Caja Agraria, El aeropuerto El Dorado, El Banco Popular para servicios de la clase media y la Televisora Nacional[3].
[1] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, páginas 122-125
[2] SANCHEZ G. Gonzalo, La Violencia: de Rojas al Frente Nacional, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, página 158
[3] TIRADO Mejía, Alvaro. Rojas Pinilla: del golpe de opinión al exilio, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, páginas 119-120
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A los símbolos sectarios del azul y el rojo el mandato Rojas superpuso los colores de la Bandera nacional, “La patria por encima de los partidos”. El campesinado, convencido de las loables intenciones del General Rojas Pinilla, regresó a sus parcelas. La prédica de amnistía también se hizo por volantes repartidos en aviones y helicópteros y suspendiendo las hostilidades militares. El enfoque principal estaba dado para cortar de sesgo el peligro de las guerrillas del Llano.
En el Sumapaz los comunistas optaron por desmovilizarse sin entregar ni armas ni hombres, cansados como estaban de la autodefensa, por el aislamiento insostenible y sus precarias condiciones. Funcionó como una tregua durante la cual oxigenaron sus cuadros.

Las guerrillas desmovilizadas, demandaban derecho a la vida y a la integridad física, el desarme de los grupos paramilitares antiguerrilla, libertad para sus presos políticos, levantamiento del Estado de Sitio y elecciones libres, libertad de expresión en todos los órdenes, créditos blandos para la reconstrucción y uso de las tierras, indemnizaciones gubernamentales por los excesos cometidos por estos, restitución de las propiedades usurpadas a sus antiguos dueños y distribución de tierras a los campesinos –la tierra para el que trabaja-[1].
[1] SANCHEZ G. Gonzalo, La Violencia: de Rojas al Frente Nacional, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, páginas 153-155
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Por último y para enriquecer el discurso, les ofrezco un panorama del departamento del Tolima y de Cunday entre 1953-1957:
Las entregas guerrilleras tuvieron buen comienzo, bastante publicitado, (con la intención de lograr impacto en otros frentes para que se desmovilizaran).Apoyado en la gestión de gamonales y comerciantes, el gobernador de Turno, coronel César Augusto Cuellar Velandia se entrevistó con los hermanos Borja, para negociar su entrega (junto con 386 hombres), que se programó para agosto 3 de 1953 a las 10 de la mañana, en Rovira.
En la entrega de los hermanos Cantillo y sus 245 hombres, en zona rural de Rovira, en hechos confusos, fueron masacrados (las hipótesis barajables oscilaban entre el estamento oficial y las guerrillas comunistas)[1].

Los comunistas veían en las guerrillas liberales que se estaban entregando, a unos ingenuos que en lugar de “hacer la revolución” pedían pequeñas concesiones[2]. O como dijo Tirofijo, “la lucha armada no fue derrotada por la lucha armada, sino por la política”[3]

Para 1954 el régimen de Rojas Pinilla tenía “entre ojos” a la región del Sumapaz, dentro de la cual se incluía los Municipios liberales de Cunday, Villarrica e Icononzo (con grandes matices comunistas), en el Tolima.
Teófilo Rojas “Chispas” realizaba emboscadas en los alrededores de Rovira, asesinando 100 personas aproximadamente. Rojas Pinilla estableció su residencia vacacional en Melgar, atrayendo flujo de visitantes y contradiciendo “su versión” de que los alrededores eran el centro revolucionario nacional –en caso contrario no arriesgaría su integridad física, pasando largas temporadas allí-[4]. A comienzos de 1956 se abre el curso de lanceros en Melgar (en honor de los lanceros de los llanos en la Guerra de Independencia), bajo la orientación del mayor Ralph Pucket del ejército norteamericano, como institución de entrenamiento especial, para operaciones no convencionales (como podía se la guerra interna colombiana); las prácticas las hacían ahí, cerca, en región Sumapaz-Cunday[5]. Por esas mismas fechas se inició otra gran operación militar contra Chaparral, que incluyó bombardeos y un gran despliegue militar, anunciando Rojas la “pacificación del Tolima”.
En 1957, siendo gobernador el Coronel Alfonso Guzmán Acevedo seguía sosteniendo que solucionar los problemas agrarios era el preámbulo de una paz duradera.
Los índices de homicidios en esta temporada de violencia, calculados por cada 100.000 habitantes de población, para este periodo en el Departamento, según el Ministerio de Justicia, fueron[6]:
En 1953 el Tolima seguía comandando las estadísticas con 63.4 (seguido por el Huila con 59.0); en 1954 se invierten las posiciones y el Tolima, con 47.9 ocupa el segundo lugar; en 1955 reasumimos el primer puesto con 98.1 (seguidos de lejos por el Valle con 57.0); para el año 1956 se rompieron todas las marcas, el Tolima alcanzó el indiscutible primer puesto con 164.1 (precediendo al Huila con 99.9).
Cuestiones cafeteras.
Observemos el rendimiento por cafetos y Ha del cafetal, en gramos y arrobas de pergamino seco, entre 1955/1956[7]:

Departamento Gramos/cafeto- Cafetos por Ha -Arrobas por Ha
Tolima 409- 1.584 -51.8
Cundinamarca 119- 3.522- 33.5
Ver: Guerra de Villarrica
[1] RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, 2000, páginas 227-228
[2] Ibíd.., página 228
[3] MARULANDA V., Manuel, Cuadernos de campaña, 2ª edición, Bogotá: Ediciones Abejón Mono, 1973.
[4] Ibíd.., página 237-239
[5] Ibíd., página 246
[6] Colombia, Ministerio de Justicia, Cinco años de Criminalidad aparente 1955-1959, Vol. 2, Bogotá, Imprenta nacional 1961, anexo, página 41. Apéndice II
[7] ARANGO, Mariano. El Café en Colombia 1930-1958 producción, circulación y política.,Carlos Valencia Editores, 1982, página 17
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El día 14 de agosto de 1953 es asaltada la hacienda La Esperanza en Tres Esquinas, zona rural de Cunday, llevándose los bandoleros a Pablo E. Cerquera.
Desde el 16 de agosto es Inspector de San Pablo (Cunday), el Dragoneante Lucas Torres. Para el día 26 de ese mismo mes, en el casco urbano del municipio se incendió la gallera, convocando el padre Presteles a toda la comunidad a apagar el fuego.[1]
El 7 de septiembre se divulga que en la colonia El palmar, municipio de Cunday, es asesinado de 5 machetazos el señor Octavio Prada, siendo comisionado de la investigación el Señor Alcalde Cándido Machado Herrera (quien fuera también Alcalde de Icononzo)[2]; dos detenidos.
En septiembre 27, en hechos aparentemente aislados ocurridos en la vereda Varsovia, el soldado Milciades Rodríguez fue herido de 4 balazos[3].
El 6 de octubre se denuncia que 22 presos de Cunday son condenados en Consejo de Guerra, en Bogotá. Ese mismo día, se divulga que la cedulación vigente en este Municipio era de 7.866 y sólo habían sido revisadas 624. Para Octubre 21 a su vez, quedan el libertad 10 liberales sindicados de los acontecimientos del 9 de Abril (triple Homicidio en la persona de Hernando Leyva y dos de sus hijos). Los mencionados liberales que salieron en libertad son: Saturnino Hernández, Pío Rodríguez, Argemiro Valdez, Pedro Sierra, Marcos Giraldo, Efraín Ortiz, Alirio Machado, Jesús Rodríguez y Agustín Manjarrés. Continúan presos en el Panóptico de Ibagué: Alfonso Neira, Juan Rubio y Juan de Dios Orrego. El 24 del mismo mes se posesiona el nuevo alcalde Francisco J. Sánchez[4].El Teniente Coronel Roberto Torres Quintero era el jefe civil y militar de Cunday.[5]

La criminalidad aparente en el municipio en 1954, fue:
127 Hombres y 7 mujeres, 43 no especificados, sindicados por los delitos de: hurto, 17 personas; robo 11 personas; abuso de confianza, 7 individuos; abigeato 12 personas; estafa, 2 individuos; atraco, 9 sujetos; homicidio, 26 sujetos; lesiones personales 50; otros, 6; rapto, 3; violación de domicilio, 2; daños a bienes ajenos, 4; violencia carnal 3; abuso de autoridad, 1; incendio, 7; delitos electorales, 3.[6]

A principios de 1955, Rojas Pinilla declara la región del Sumapaz y oriente del Tolima «zona de operaciones militares», creando un comando operativo a cargo de la Brigada de Institutos Militares, con cuartel general en Cunday, por ser la población más grande de la región involucrada. Allí establecieron grupos de vigilantes conservadores que otearan en las veredas circunvecinas, y reclutaron guías civiles que los orientaran en las montañas adyacentes[7].
En Cunday se abre el centro de concentración, que era un potrero cercado con alambre de púas electrificado, al lado del hospital,[8] donde detenían a los sospechosos de pertenecer al partido comunista, a la organización agraria o al movimiento guerrillero. A unos los torturaban a base de golpes, a otros con corriente eléctrica en la lengua o los testículos, también los castraban; a los demás los mataban por fusilamiento o por la tortura extrema., diciendo a la opinión pública que se iban a escapar.
Los primeros resultados de la operación militar sobre el Sumapaz tolimense mostraron que gobierno, militares y terratenientes, habían errado en su apreciación de la capacidad de resistencia campesina. Un operativo aparente de días o semanas se convirtió en una larga guerra de dos años, con sus mortandades y pobrezas[9].

Para 1955 en Cunday era Inspector de Policía, Liborio Rivera; ejercían la Medicina en el municipio, Aníbal Trujillo y Bartolomé Waltero y empezaba “la paranoia oficial” contra los campesinos , caso específico de campesinos de Monterrey[10] , como Alfonso Macías Nieto, Adán Zabala, Abel Cantor y esposa acusados de asociación para delinquir (cuando su único delito era hacer reuniones adventistas que los ideólogos de izquierda saboteaban, convirtiendo los cultos en arenga de izquierda)[11] (Efectivamente, con los años los soltaron de la Picota, poniéndoles una multa de $20). Para ese momento Tulio Mejía Durán figuraba en la población como natural de Melgar, comerciante casado de 40 años.[12]
[1] El Derecho, agosto 29 de 1953.
[2] Entrevista con Julia Esther Mora y Rosalba Mora, Ibagué Agosto 4 del 2005.
[3] Tribuna Gaitanista, sep. 7 y 27 de 1950.
[4] Tribuna Gaitanista Octubre 6, 13,21 y 24 de 1950.
[5] Archivo Histórico de Ibagué, Expediente 1610 cuaderno No 10 contra Isauro Yosa y otros por asociación para delinquir, iniciado en el Juzgado Quinto de Instrucción Militar , Julio 2 de 1955
[6] República de Colombia, Tolima, Contraloría departamental, Anuario General de Estadística 1950-1954, fecha de impresión no disponible, Ibagué imprenta departamental, consultado en A. H. I, , páginas 555-559.
[7] RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, 2000, página 239
[8] Entrevista con Rosa Elizabeth Wolf, en José Jairo Gonzáles y Elsy Marulanda Álvarez , Historias de Frontera colonización y guerras en el Sumapaz, Cinep 1990., Pág. 212
[9] SANCHEZ G. Gonzalo, La Violencia: de Rojas al Frente Nacional, en Nueva Historia de Colombia Vol. II. Planeta Colombiana editorial, 1998, página 167
[10] Zona rural de Cunday
[11] Entrevista con Ángel María Herrera Vargas Enero 15 del 2006, en Ibagué. (Vecino de los mencionados señores en la zona de Santa Clara, Monterrey y San Luís, veredas de Cunday).
[12] A.H.I. Estante 1, Balda 3, caja 13, legajo 7, documento 44, sumario contra Alvaro Gómez Venegas y otros, por asalto en cuadrilla y homicidio.
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Gustavo Rojas Pinilla habría de ser sucedido por una Junta Militar. Para el 19 de Abril de 1970 se presenta a las elecciones presidenciales por la ANAPO (Alianza Nacional Popular), de corte populista y es derrotado por Misael Pastrana Borrero aunque se dice que hubo fraude.
Sería su esposa Carola Correa Londoño con quien tendría tres hijos: Gustavo Emilio, Maria Eguenia y Carlos.

Ediciones 2011-14

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