martes, 14 de septiembre de 2010

Las monjas

Las monjas siempre me han causado curiosidad como mujeres, muchas de ellas muy bellas e interesantes; me he preguntado qué las ha llevado casi que a negar su femineidad, a renunciar a la excitante vanidad y veleidad de una mujer corriente en occidente. En este artículo sobre las monjas intentaré hablar sobre esta clase de cosas.
Para empezar, las monjas no son un ítem exclusivo de la iglesia católica aunque así lo pareciese. Es realmente un adjetivo calificativo que abarca a todas las mujeres ascetas y monásticas (que viven en un monasterio) de todas las religiones del mundo. Intentemos definir la palabra monja(monje).En el contexto cristiano monja puede querer decir miembro de una orden religiosa o congregación de mujeres que viven totalmente en los votos de pobreza, castidad y obediencia. En el derecho canónico del catolicismo al menos es así; las mujeres religiosas que siguen estos votos más relativamente o con mayor laxitud son llamadas "hermanas" pero no son monjas. Ahora, lo anterior no obsta para que hayan monjas por fuera de los conventos o monasterios, las hay en obras de caridad y beneficencia, hospitales, colegios, etc. Pero recordemos que hay monjas en el jainismo, taoísmo y en el hinduismo, por citar algunas otras religiones donde hay mujeres ascetas.
De alguna forma, creo sin temor a equivocarme, que las monjas han sido mujeres que por una u otra forma han reprimido sus inclinaciones de género, en aras de una vocación muy masculinizante: casi siempre les hacen cortar el cabello (por obligación, no por gusto) o mantenerlo recogido u oculto, no pueden usar ropas vistosas (ser mujer tampoco equivale a usarlos pero es una opción de las mujeres), etc. Lo cierto es que muchas monjas han desarrollado su espiritualidad y misticismo hasta extremos destacados dentro de la tradición. Me viene a la cabeza Hildegarda de Bingen, por ejemplo. Hay un muy buen libro sobre el aporte de las monjas católicas: Hermanas en Armas: las monjas católicas a través de dos milenios; la autora es Jo Ann Kay McNamara y su primera edición en inglés la conozco de 1996.
Después de esta breve introducción vale la pena preguntar, ¿qué motiva a una mujer para volverse monja? Las respuestas van desde convencimiento y vocación, atractivo de los ideales ascéticos y monacales, hasta represiones sociales o psicológicas, meterse a monjas como huida de un trauma o, en su momento, como alternativa de vida (que eran tres, ser esposa sometida, solterona sometida o monja obediente lejos del alcance familiar)*. Pero las monjas, más allá de si entendemos o no lo que sea que las lleva a renunciar al mundo ordinario en pos de su ideal, la tienen más difícil en esto del ascenso por la colina del misticismo, la trascendencia y la religiosidad, pues se supone que nacieron para ser madres biológicas, para ser atractivas al sexo opuesto, para lactar a sus críos (son puntos de vista de una sociedad eminentemente machista y segmentada).
Ser monja entonces implica entonces ascetismo pero no cualquier clase de ascetismo si tenemos en cuenta a las monjas que se auto flagelaban (ascetismo heroico), no comían ni dormían, tenían revelaciones y todos esos pormenores místicos; pero ser monja también puede implicar renuncia sexual, castidad y hasta virginidad en muchos casos. (No faltará quien diga que efectivamente la fuerza sexual canalizada debidamente, crea, produce grandes obras en distintas áreas del saber).
Las monjas más antiguas son las jainistas, de las que hay testimonios a partir del siglo V antes de nuestra era, seguidas muy de cerca por las monjas o mujeres ascetas del budismo. Como dato curioso, al parecer fue más sencillo para los jainistas aceptar que las mujeres también podían ser religiosas entregadas y no para los seguidores de Buda. En el hinduismo antiguo habían solicitudes de mujeres para ingresar a la vida monástica pero como a las mujeres y a los no brahamanes les estaba vedado leer los textos sagrados o ejecutar sus rituales, durante mucho tiempo esto no fue posible dentro de la ortodoxia. Fue solo hasta 1954 cuando una línea de estudio védica más laxa permitió que hubieran monjas dentro del hinduismo. Pero antes de eso hubo grupos de mujeres religiosas retiradas en ciudades "santas" buscando caminos de trascendencia, aunque no eran monjas en propiedad.
Respecto a las monjas taoístas, hay detalles a tener en cuenta. Primero, el taoísmo no era una religión monástica en sus inicios. Solo hasta los siglos 7 y 9 de nuestra era se empezó a ver esto de las mujeres en busca de un camino de renunciación.
Pero lo datos respecto a cómo funcionan esas "otras" monjas son pocos en nuestra literatura occidental. Sabemos, con creces, más de las monjas católicas que de las demás. Cuentan, y mucho en el cristianismo. Las monjas cristianas son más numerosas que los sacerdotes y monjes de la misma religión (se dice que hasta hace pocas décadas, la relación era 3 a 1)....
Las monjas, como campo académico es aún territorio inexplorado en términos generales. Ojalá hayan estudiosos que emprendan esta clase de estudios a profundidad y nos los compartan.
*Habría otra variante del porqué las mujeres se hacen monjas: escapar del matrimonio (sea este convenido, negociado o por amor), de la procreación y de la sexualidad.
Ver: En el dia internacional de la mujer , la mujer en America ,sexo y tao, Lao Tse

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