martes, 1 de junio de 2010

Agoniza el partido liberal

Agoniza el partido liberal. Y no solo por los patéticos resultados de la primera vuelta de elecciones presidenciales 2010, sino porque es claro que hace mucho rato perdió su identidad, sus bases populares, el fervor popular que lo caracterizaba.

El partido liberal agoniza. Porque no sabe ni tiene planes claros a mediano ni a largo plazo, porque su filosofía ha sido mancillada y nadie tiene claro ni su visión ni su misión. Sea esta la hora de llamar a todos los que se dicen liberales, a que revisen los fundamentos ideológicos de un partido liberal pujante y protagonista de grandes cambios sociales...bueno hasta el advenimiento de Cesar Gaviria, Ernesto Samper y sus secuaces. ¿Donde está el partido liberal que pugnaba por descentralizar las rentas y los gastos? ¿Donde el que se oponía a los monopolios y a las concentraciones de poder y de riquezas? ¿Qué se hizo el partido liberal de mis mayores? ¿El que impulsaba la instrucción popular, la mejora en la infraestructura tecnológica y vial de país? ¿Porqué se nos volvió tan solo una manada de lobos hambrientos de cuotas burocráticas, de poder?

Pero no, este partido liberal, el actual, venera al ejecutivo y lo quiere cada vez más fuerte, algo que va en clara contravía de los postulados liberales históricos; este partido liberal reciente cree ciegamente en la seguridad democrática, en la represión para combatir la delincuencia...no en sus postulados tradicionales  de prevención, de combatir las causas de la violencia y reeducar al país.

Agoniza el partido liberal. Porque estas elecciones presidenciales han sido una farsa. El grueso de los liberales apoyaba a Santos. Y esto no es un delito. Pero entonces, háganlo de frente al país, exclúyanse de un partido con el que no comulgan y con cuyos principios olvidados no están de acuerdo. Ser liberal es algo más que un trapo rojo. ¡Para qué consultas internas! ¡Para qué candidato presidencial del partido! Si ya estaban entregados al partido gobiernista, dejen la farsa, apaguen y nos vamos, acabemos la razón social y fúndanse en la estructura del partido oficialista.

Mi padre ha de estar vagando por el limbo y sufriendo lo indecible si lograra percibir la realidad de su partido. Un partido liberal sin criterio, un partido liberal sin representación real del sentir popular, un partido liberal sin propuestas y sobre todo, sin carácter. Agoniza el partido liberal...y no tiene dolientes; cuando este barco naufraga cada quien egoístamente se aferra a cualquier palo que flote aunque deba disputarlo a mordisco limpio o a codazos. Descanse en paz.

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