martes, 28 de abril de 2009

IGNACIO DE HERRERA Y VERGARA

Ignacio de Herrera y Vergara era hijo de don Manuel de Herrera (español de Laredo) y de la dama caleña doña María Carmela Vergara y Caycedo; fue bautizado el 2 de julio de 1769 en la ciudad de Cali.
Cursa humanidades en el Colegio Seminario de Popayán de donde viene a la capital de virreinato, al Colegio Mayor del Rosario en 1791 para estudiar jurisprudencia.
Una vez alcanzado el título de abogado (1797), Herrera y Vergara permanece en la capital y empieza a ejercer con lujo de detalles su profesión. El 30 de agosto de 1804 contrae nupcias con doña Maria Ignacia Ortega y Sanz de Santamaría, sobrina política de Antonio Nariño.
Para 1809 sabemos que participaba de las tertulias del canónigo Rosillo; para el 1 de spetiembre de ese mismo año y sin que en Santa Fe se supiera aun la noticia del golpe dado en Quito el 10 de agosto, firma don Ignacio de Herrera y Vergara un documento titulado: “Reflexiones que hace un americano imparcial al Diputado de este Nuevo Reino de Granada para que las tenga presente en su delicada misión”[1]. Allí solicita la reforma y unificación de los códigos, el fin de las preferencias y prerrogativas de los peninsulares sobre los criollos en la escogencia de los cargos; habla del origen popular y democrático del poder, de la reducción de los costos de litigio; critica indignado la venta de cargos burocráticos, la supresión de la pena de muerte por descuartizamiento y el tormento; solicita la protección de la incipiente industria local, la apertura de caminos, la abolición total de estancos y tributos, etc. Cronológicamente es anterior al memorial de agravios atribuido a Camilo Torres, luego es de suponer que se constituye en todo un precedente importante para la independencia nacional.
El Cabildo de Bogota lo elege Síndico Procurador General para el año 1810, defendiendo sus ideas reformistas[2], como del señor Alferez real, Bernardo Gutierrez, a quien tanto le molestan las ideas de Herrera y Vergara, que no tiene empacho en agredirlo personalmente el 28 de abril de 1810 en el balcón del cabildo: las masas se amotinan de inmediato para protestar por esta agresión.
No es fortuita su presencia entonces el 20 de julio de 1810 dando el visto bueno de a la acción popular pasadas las 10 de la noche.

Don Ignacio de Herrera y Vergara tuvo inclinaciones políticas por el centralismo puesto que consideraba esta forma de gobierno como la más convenente para los comienzos de la República.
Es elegido diputado de Nóvita e hizo parte del primer congreso nacional instalado endiciembre de 1810; forma parte también de la convención de diputados de las Provincias Libres de la Nueva Granada, que concluye el 27 de diciembre de 1811, que no acepta ni firma por sus ideas centralistas.
Para 1813 es consejero de don Manuel de Bernardo Alvarez . El 18 de enero, Simon Bolívar lo elige como Auditor de Guerra. Por supuesto que llegado don Pablo Morillo y su régimen del terror, fue puesto preso y enviado a las cárceles de Guayana, de donde regresaría en 1818 a ejercer la docencia en su Colegio Mayor del Rosario.
Después del 7 de agosto de 1819 ocupa don Ignacio de Herrera y Vergara la presidencia de la Alta Corte de Justicia; su provincia natal lo escoge como representante al congreso constituyente de Cucuta y lo reelige para el de 1824.
Fallece el señor Herrera y Vergara el 11 de marzo de 1840 en Bogota.

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[1] “La America no se reputa ya por una colonia de esclavos, condenados siempre al trabajo: se le abren las puertas, se le declara parte integrante del Estado y se le va a dar el lugar distinguido que le corresponda. Ahora es, pues, el tiempo más oportuno de cimentar nuestra felicidad; tenemos voz en las cortes y podemos por lo mismo solicitar el remedio de nuestras necesidades”.
[2]En actuación del 15 de enero de 1810 escribe un memorial dirigido a la Suprema Junta central de España e Indias, en el que pide el rápido envio de un juez imparcial que de testimonio del fracaso gubernamental del virrey Amar; de los atropellos de los oidores, de las persecuciones dadas contra los criollos que en el mes de septiembre anterior pidieron en palacio la formación de una junta suprema Provincial.

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