martes, 16 de diciembre de 2008

Funcionarios públicos

Funcionarios públicos es sinónimo de empleados públicos o burócratas[1] que despectivamente llamamos algunos.
Resulta incomprensible que siendo el Estado el mayor empleador en estos países iberoamericanos, los funcionarios públicos todavía actúen como si sus empleos fuera una mina de la que se puede sacar y sacar hasta el infinito, como si los cargos fueran peculio personal y las responsabilidades intrínsecas de cada cargo, un aura de grandeza que los alejaría del común de los mortales.
Si la entrada oficial es a las 8 de la mañana, los funcionarios públicos en general llegan a las 8 y cuarto, pero eso sí salen faltando diez minutos para las doce. Si esos mismos funcionarios trabajaran para la empresa privada, llegarían a las 7:30 y saldrían pasadas las 12 del día y así sucesivamente. Cualquier motivo es causa de un paro o cese de actividades puesto que su sindicato respectivo así lo acolita; no vale que el funcionario público ya posea una pensión, hay que pelear por una segunda y otras prebendas, a ellos qué les importa que haya personal cualificado sin empleo o subempleado aguardando una oportunidad…
Los funcionarios públicos se pavonean muy orondos ante los demás mortales que hacemos parte de la otra economía, la informal, la que no tiene ni seguridad social ni prestaciones; exhiben jactanciosos sus fotos de sus últimas vacaciones en parajes exóticos y lejanos como para hacernos morder las curvas de la envidia o para mostrarnos su estupidez de empeñar tres o cuatro sueldos para satisfacer un capricho.
Funcionario público que se respete es todo un experto en el arte de poner trabas y hacer lento un trámite cualquiera; cada uno, desde el portero o chofer, hasta el ministro, tienen su cuota de poder y desean hacerlo sentir a los usuarios de cualquier servicio. Generalmente es más eficiente el supernumerario o el empleado por contrato temporal, que devenga la mitad del funcionario de planta, porque condesciende más con la gente común y corriente que solo posee el día y la noche, las ganas de trabajar y los sueños (esos que aun no tienen gravamen).
Hasta hace poco me preguntaba, con que justificación racional se disputan los cargos públicos si los sueldos dan asco en algunos de ellos. Otro amigo, burócrata también pero más humano que el promedio, me lo aclaró: Ángel, se hace por el poder y las influencias, los contratos y empleos que se pueden otorgar, los favores dados y recibidos y todos los subterfugios habidos y por haber que valen la “inversión” para llegar a tales cargos. Ejemplo; nominalmente hay sujetos que ganan más que el mismo presidente de la República o que el primer ministro, pero les falta todo el algo más de que ellos disponen, entre ellos el “pantallazo” de ejercer y administrar los bienes del Estado.
En últimas, el funcionario público, o se hace conciente que de donde se saca y no se echa, pronto se acaba la cosecha y se vuelve eficiente, responsable y cumplidor o nuestras naciones están condenadas a sufrir no solo economías cojas y sin horizontes sino de un cáncer social que corroe todas sus estructuras.
Ver también: abundancia de recursos naturales
[1] Civil service, fonction publique, funzionario.

1 comentario:

  1. y que hay de los dias libres que se toman?, descansan mas que nadie en el resto de cualquier nacion, en fin, yo digo que son la lacra social, aunque existen las ecepciones claro esta, pero son minimas!!, saludoss!!!

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