domingo, 1 de junio de 2008

LA EDUCACION Año 2050

Leyendo con admiración y respeto al maestro Asimov (brillante futurólogo), en su libro la receta del Tiranosaurio, hallo, empezando su libro, un ensayo sobre la educación pública en el 2076. Atando cabos sueltos y partiendo de su redacción, haciendo algunos ajustes necesarios podemos decir lo siguiente:
Todo parece indicar que la superpoblación del planeta y la insuficiencia de energía y alimentos serán la constante. (¿Qué planes de contingencia elaboran nuestros gobernantes al respecto?) El hambre y la miseria serían el pan de cada día. Un medio ambiente lacerado y reclamando a su manera. En este entorno apocalíptico no habría educación pública según Asimov, y solo se rescatarían los conocimientos de algunos libros que sobrevivieran a la debacle de la humanidad. Opino que aun a pesar de seguir vigentes las pautas de destrucción ambiental y súper población predichas por Asimov, los costos de la educación pública deberían tender a minimizarse, Internet haría masivo su acceso y muy seguramente, sería el farolito, la esperanza para rehacer un mundo maltrecho.
¿Qué pasara con mi hijo y sus posibles descendientes? Es un gran problema aleatorio.
Lo que si es cierto es que desde el presente podríamos hacer algunos ajustes estructurales para obviar, para evitar que este escenario dantesco haya de tocarles a nuestros parientes.En primera instancia habría que dosificar la tasa de natalidad vigente en nuestros países, igualándola a las tasas de mortalidad o haciéndola inclusive menor. Estos controles harán que tengamos en el 2050 bastantes personas de edad media y adulta productivas, no cesantes. Esto implicara que debamos revertir los patrones de educación hasta ahora implementados: hemos de educar constante y masivamente a la población, no solo para que se adapte laboralmente y sea mas eficiente , sino para que vislumbre otros horizontes, se incremente la investigación y se optimice la industria en aras de la conservación del planeta. Asimov propone que la educación se pueda personalizar, que las personas puedan preparar su “menú” educativo personalizado y estudien en cada etapa de su vida lo que gusten, de tal forma que disfruten el proceso y lo multipliquen. Ahora esto revertiría en mayor automatización y computarización de la sociedad, permitiendo más tiempo libre a la humanidad para crear y corregir rumbos, para hacer más arte, más tecnología limpia.

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