viernes, 16 de mayo de 2008

EL ALCA, Área de Libre comercio para las Américas

EL ALCA
Colectivo Feminista de Estudio y Trabajo –CFEST Estudiantes
Universidad del Tolima*[1]

Àrea de Lliure Comerç de les Amèriques, Amerikanische Freihandelszone, Free Trade Area of the Americas (FTAA), Área de Livre Comércio das Américas, Zone de libre-échange des Amériques (ZLEA), Amerikako Merkataritza Askeko Eremua (AMAE), Zona di libero scambio delle Americhe

DECIR “ALCA-NO”:
Una opción para la vida
“El sistema mundial, como nunca antes, ha conducido a un crecimiento desmesurado de la pobreza. Es irónico: mientras se tiran a la basura toneladas de alimentos que sus productores no han podido vender, millones de personas mueren de hambre” Elizabeth Peredo (1)
Comentarios para empezar.
La feminización de la pobreza, es la denominación que se le ha dado al creciente fenómeno de hogares pobres con madres cabeza de familia y a las precarias condiciones económicas y sociales de las mujeres en los últimos años, especialmente en América Latina, donde la falta de recursos, posibilidades, condiciones y presencia estatal que garanticen el desarrollo de una vida digna, dominan la cotidianidad de nuestros pueblos. Este fenómeno, además de ser motivo de diversos estudios e investigaciones, es también una de las preocupaciones centrales del movimiento de mujeres, lo que ocasiona cambios trascendentales en sus plataformas de lucha que hoy se insertan en el campo global de la resistencia y la construcción de solidaridades con otros movimientos.
Hoy, muchas activistas del movimiento de mujeres y muchas activistas feministas latinoamericanas, coinciden en que los procesos organizativos de las mujeres - no solo en el continente sino a escala mundial- han ganando una madurez y visión política, que amplia el horizonte de las reivindicaciones específicas mas allá de temas relacionados con la participación social y política de las mujeres, la lucha contra la violencia, los derechos sexuales y reproductivos, entre otras ya tradicionales del movimiento, para empezar a plantearse temas relacionados con la economía y los problemas estructurales de la sociedad.
El movimiento internacional de mujeres en sus distintas expresiones, ha ido comprendiendo que la situación de las mujeres no depende tan solo de un sistema ideológico y cultural patriarcal que les impide un desarrollo libre, autónomo y equitativo, sino que también la precariedad de sus vidas está ligada a un modelo de desarrollo global que hace de nuestras sociedades, escenarios de pobreza en los que tan solo importa el desarrollo del mercado por encima del bienestar social y humano.
Es así como la pobreza, la precarización laboral, el hambre, entre muchos otros problemas que aquejan a la población mundial, se convierten en intereses comunes de lucha para distintos movimientos sociales, incluido el de las mujeres, que se juegan sus alternativas de avance hacia un orden social mundial distinto.
En este contexto, la lucha contra el ALCA como un instrumento más del imperio para seguir concentrando riqueza a costa del empeoramiento de las condiciones de vida de los y las latinoamericanas, resulta una de las tareas principales en las agendas articuladas de los movimientos sociales del continente.
¿ALCA?
Traduce Área del Libre Comercio para las Américas, y es un acuerdo impulsado por los Estados Unidos con el objetivo de integrar en un solo mercado todos los mercados de los países de Sur América, Centro América, el Caribe y Norte América.
Fue propuesto en 1994 y entrará en plena vigencia en el año 2005. Es fundamentalmente una extensión del NAFTA (North América Free Tratade Agreement) (2) el cual acarreó graves consecuencias para el pueblo mexicano convirtiéndose en el receptor de desechos industriales tóxicos, en la despensa de mano de obra barata, de recursos naturales, y en el lugar de experimentación de la descentralización del proceso productivo a través de las maquilas (3) o del nuevo modelo de producción, llamado posfordismo. A cambio, recibió un incremento en los niveles de pobreza, la agudización de sus problemas ambientales, la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras mexicanas y en general, un desmejoramiento de la calidad de vida de este pueblo, mientras los Estados Unidos, terminaron consolidándose a sus expensas, como principal monopolizador de los mercados y economías centroamericanas.
No conformes con esto, en la actualidad pretenden exportar la misma estrategia hacia sur América.
Este tratado, que además fue elaborado y firmado a espaldas de los pueblos afectados, es la continuidad del modelo neoliberal que han impuesto los organismos multilaterales como el FMI y el BM, y todos los demás gendarmes del capitalismo norteamericano a los países dependientes, y por ende, es también la continuidad de la dominación política y explotación económica de los mismos.
Desastre en cuatro tiempos
1- Con el ALCA, los aspectos laborales serán los primeros en verse afectados, en la medida en que el propósito inicial del acuerdo es la liberalización del comercio (eliminación de barreras arancelarias, exoneración de obligaciones laborales, tributarias, ambientales, etc.) para poder inundar los mercados latinoamericanos con los productos norteamericanos, destruyendo aun más la industria nacional.
Lo anterior tiene profundas repercusiones en el empleo. Tras la búsqueda de mayores ganancias y de atraer la inversión extranjera, los empresarios latinoamericanos han empezado a presionar los gobiernos de turno para que se aprueben las reformas laborales y pensiónales, cumpliendo de esta manera con los requerimientos de flexibilización laboral que las transnacionales y las instituciones multilaterales exigen. La mano de obra calificada y barata que necesitan, se ofrecerá como pan caliente en estos países del sur.
En este aspecto especifico, las mujeres se verán profundamente afectadas porque como ya lo ha demostrado el caso mexicano, la contratación de personal femenino es apetecida por la voracidad capitalista, que aprovecha la situación de informalidad en que muchas de ellas trabajan para sustituir a los trabajadores despedidos o para realizar labores de producción en las llamadas maquilas, labores en las que la mayoría de veces tienen que involucrar a los niños y demás familiares a su cargo, para aumentar los niveles de productividad diaria. Resulta más rentable contratar mujeres porque se puede negociar con ellas salarios más bajos, ya que por su condición de subordinación no superada o por las necesidades de la sobrevivencia, aceptan con mayor facilidad condiciones de sacrificio en el trabajo y renuncian a derechos como la seguridad social. A muchas de estas mujeres se les niega el derecho a procrear y cuando lo hacen, se les margina y despide de su empleo.
2- El ALCA como continuación del modelo neoliberal impuesto por los organismos multilaterales, seguirá exigiendo a los Estados Nación, el desmonte de sus funciones con el objetivo de reducirlos, dando paso a que el mercado se constituya en el ordenador y cohesionador social por excelencia.
Esto quiere decir, que el ALCA promoverá y acentuará las prácticas privatizadoras, convirtiendo los derechos sociales de los ciudadanos en servicios comerciales que tienen que ser intercambiados por dinero.
Así, la salud, la educación, entre muchos otros derechos humanos que son responsabilidad del Estado, se verán convertidos en mercancías al alcance solo de aquellos que puedan pagarlos.
El modelo privatizador que impone el imperio a nuestros sistemas políticos y económicos, ya ha probado sus nefastas consecuencias en América Latina, cuyos países poseen graves problemas estructurales de desempleo y pobreza que impiden a la mayoría de sus habitantes obtener un ingreso mínimo para adquirir dichos “servicios”.
Para el caso de la masiva proliferación de hogares con mujeres – madres cabeza de familia, estos costos sociales se verán trasladados directamente a sus bolsillos, los cuales soportan la pesada carga de la manutención de los hijos y en muchas ocasiones, de otros miembros del núcleo familiar.
El incremento del uso de medicinas tradicionales y de atención de los enfermos en los propios espacios domésticos así lo demuestran. Son las mujeres quienes ahora cuidan a los enfermos, dada su “vocación histórica” de servicio a los demás y a los conocimientos heredados de las abuelas sobre los poderes curativos de las plantas y los remedios caseros. Así mismo, el cuidado de los ancianos seguirá siendo su responsabilidad, labor que tradicionalmente ha sido encargada socialmente a las mujeres en el sistema patriarcal, pero con el agravante ahora, de no encontrar ninguna clase de subsidio para ello.
De la misma manera, cuando los recursos económicos no alcanzan para la educación formal de sus hijos, deben convertirse en profesoras que orienten su proceso de formación reafirmando algunos roles y actividades que han sido impuestos y asumidos siempre por las mujeres, y que en las actuales condiciones de sobrevivencia en la que se encuentra la gran cantidad de hogares con jefatura femenina, se convierten en hechos que ahondan su subordinación y vida precaria.
El ALCA entonces, aunque no plantee directamente políticas sociales, repercute en ellas a la hora del desarrollo de sus dinámicas comerciales, requiriendo un modelo de Estado funcional a la acumulación de capital transnacional.
3- En el Acuerdo del Libre Comercio para las Américas, se garantiza la protección a la inversión y la industria (especialmente extranjera) que pasa por la eliminación de aranceles e impuestos, y por la exoneración de su responsabilidad con la preservación del medio ambiente. América Latina mantendrá su vocación agroexportadora sirviendo como alimentador de materias primas para la industria gringa, la cual seguirá emitiendo residuos tóxicos y convirtiendo estos países en basureros radioactivos que profundizaran los graves problemas ambientales que ya se han generado.
La crisis del medio ambiente a escala planetaria, debe representar para los latinoamericanos un atropello contra la dignidad humana. Las culturas indígenas que sobreviven y reviven un pasado histórico para nuestros pueblos, reclaman la necesidad de reconocer la tierra como fuente de vida que debe ser conservada y protegida, defendiendo la soberanía de un territorio propio. Permitir el saqueo y explotación de nuestros recursos, así como el envilecimiento atmosférico por una industria indiscriminada, es un atentado no solo contra la vida, sino también contra nuestros patrimonios culturales.
“De hecho, las repercusiones del manejo del medio ambiente que han priorizado un espacio para la intervención de grandes transnacionales ha afectado ya a poblaciones indígenas pero también urbanas. El deterioro de los recursos naturales tiene una directa relación con la perdida de los territorios de los pueblos indígenas y procesos de exclusión y mayor discriminación. Además en las sociedades andinas por ejemplo, la relación con la naturaleza no es solo de carácter económico o para la subsistencia, sino que tiene un significado cultural en su relación con la vida, tiene un carácter holístico y una asimilación cultural de la naturaleza = bien común”(4)
Como si fuera poco, el ALCA beneficiará aun más a las transnacionales que están haciendo investigación genética sobre nuestra biodiversidad, porque promoverá el uso de patentes (al igual que la OMC) para poder privatizar los recursos naturales que les pertenecen a la vida y ambiente de los pueblos. Esto limita el acceso a los avances de la ciencia y la tecnología de grandes masas poblacionales que no cuentan con recursos económicos para pagar los altos costos que esas patentes generan, y que han sido logradas con la información que plagian a las comunidades indígenas sobre los poderes curativos de las plantas y animales.
Este es uno de los puntos que las mujeres indígenas insertas en el movimiento internacional de mujeres, han recalcado con mayor énfasis. En sus comunidades las mujeres, sobre todo las ancianas, son quienes conservan estos conocimientos porque han tenido la responsabilidad de la salud a través
El ALCA entonces, aunque no plantee directamente políticas sociales, repercute en ellas a la hora del desarrollo de sus dinámicas comerciales, requiriendo un modelo de Estado funcional a la acumulación del capital transnacional de la historia. Esto significa, que nuestras abuelas e indígenas, están siendo expropiadas de sus construcciones culturales y de sus saberes milenarios transmitidos de generación en generación.
4- Las comercializadoras estadounidenses, obtendrán la reducción de aduanas para la exportación a gran escala de sus productos, inundando los mercados nacionales con sus mercancías, entre las que se encuentran los alimentos transgénicos, colocando en riesgo la seguridad alimentaria de nuestros países y utilizando su población como “conejillo de indias” para conocer las consecuencias que generan en sus organismos esos productos tratados genéticamente (tras el objetivo de aumentar la producción reduciendo costos), mientras los latinoamericanos sufrirán las enfermedades y mutaciones en sus cuerpos, así como la alteración ecosistémica de los sistemas naturales.
Es necesario que desde ya tengamos en cuenta esto, para empezar a denunciar los alimentos transgénicos sobre los que tengamos conocimiento, para no consumirlos y promover en cambio el consumo de productos nacionales.
Revive la esperanza
La agudización de la crisis mundial, provocada por el modelo de desarrollo vigente está haciendo cada vez más claras y evidentes las contradicciones del capitalismo. La arrogancia del imperio rebosó él limite que soportan nuestras sociedades, y aunque siga gritando fuerte “guerra contra el terrorismo” mientras la servidumbre que “administra” estos países hace eco en la otra orilla, creciendo día a día las voces que se oponen a un sistema tan salvaje y que invocan alternativas para la construcción de una sociedad diferente.
Es necesario avanzar en la concertación de plataformas andinas de lucha, en las que tengamos presencia todas las expresiones que a lo largo de los últimos años hemos ido organizándonos en defensa de nuestros derechos sociales, económicos, culturales, ambientales y sexuales; organizaciones y movimientos que mundo globalizado, nos hemos comprometido con la construcción de un proyecto de sociedad en el que podamos vivir libre y dignamente.
En este contexto, el movimiento internacional de mujeres se ha planteado la lucha contra el ALCA, y en los distintos países del sur del continente, se ha insertado en los escenarios de confrontación con el modelo, conscientes de que sus consecuencias afectan a todo el mundo, pero especialmente a las mujeres que somos el 70% de la población mundial pobre según datos de la ONU, sumado a los procesos de exclusión social y segregación cultural que se vive en estas sociedades patriarcales en las que nos queda todavía mucho camino por avanzar, hacia unas relaciones entre hombres y mujeres mas equitativas y respetuosas de las diferencias.
Notas
1-. PEREDO, Elizabeth. “Bolivia: los impactos del ALCA en las mujeres” – Fundación Solón de Bolivia. Ponencia presentada en el marco del Primer Encuentro Nacional: Los Impactos del ALCA en Bolivia, realizado en Vinto, Cochabamba, Bolivia, los días 18 y 19 de Mayo del año 2002.
2-. Se conoce también como TLCNA o Tratado de Libre Comercio de Norte América, suscrito entre Estados Unidos, Canadá y México en 1994.
3-. Son pequeñas empresas, microempresas o productores individuales que realizan parte del proceso productivo de una transnacional la cual, para evadir el pago de salarios y prestaciones sociales a sus trabajadores, atomiza la producción de una mercancía contratando la producción de partes con estas empresas más pequeñas o individuales que contratan mujeres, niños y hombres con baja calificación para trabajar a destajo, es decir que se les paga un porcentaje sobre la cantidad de partes producidas en una hora o en un día.
4-. PEREDO, Elizabeth. Ibid.
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. N 3. MARZO 2003

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